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Antes de Selena Gomez en los Globos de Oro, Chenoa escribió la primera sentencia estilística del año

(Foto: Getty)

A primera vista, podrías pensar que Selena Gómez llegó a los Globos de Oro 2026 como la encarnación couture del blanco y negro: un vestido bustier haute couture de Chanel en terciopelo negro, con más de 200 flores de plumas, organza y gasa de seda hechas a mano que exigieron 323 horas de trabajo artesanal en el atelier de Matthieu Blazy. Pero, cuidado, antes de que la alfombra roja de Los Ángeles se convirtiera en desfile de espejos y flashes, Chenoa ya había escrito la primera sentencia estilística del año durante las Campanadas de 2025.

Si el diseño de Chenoa era pura luz escénica pensada para millones de espectadores, el de Selena ha sido pura poesía en negro y marfil pensada para fotógrafos. Ambos impactan, pero en direcciones opuestas: uno grita «aquí estoy, en directo, bajo millones de focos» con pedrería que refleja cada chispa; el otro susurra «bienvenido al glamour» con plumas que flotan como promesas. Y ambos son la profecía de los que veremos esta primavera en vestidos de invitada.

(Foto: Getty)

Selena Gomez Vs. Chenoa

¿Y en dinero? Si Chanel tardó más de 300 horas en bordar la pieza de Gómez, sólo en mano de obra eso (si lo calculas a tarifa de atelier de alta costura) puede valer fácilmente seis ceros antes del punto decimal.

En cambio, el traje de Chenoa, hecho también a medida pero en un taller regional con apenas siete costureras, probablemente se llevó un presupuesto más modesto (aunque no humilde), reflejando que la tendencia (escote Bardot y lentejuelas ganadoras) puede surgir tanto de Madrid como de París. Por cierto, el de Chenoa  fue diseñado y creado en tiempo récord por Alejandro de Miguel.

(Foto: Chenoa)

Si Selena fue la reina del glamour de alfombra roja, Chenoa fue la emperatriz de la tendencia nacional, la primera en dictar que 2026 sería escote Bardot + brillo cinematográfico.