Alberta Ferretti debuta en Dubái con esencia de Oriente Medio: sastrería, volantes y siluetas fluidas
Italia toma Dubái y lo hace a través del idioma de la moda. La ciudad que pertenece a los Emiratos Árabes es uno de los destinos preferidos para los millonarios, al igual que para los amantes de las tendencias, puesto que la exclusividad se respira en cada esquina. Al margen de los Ferraris y los Lamborghinis (algunos de ellos abandonados en la calle), la ciudad ha puesto sus esfuerzos creando una Fashion Week de la que se hable a nivel internacional y que ponga en la palestra a sus diseñadores. Para ello, han tomado una de las decisiones más inteligentes y en su cartel, ponen abriendo a Alberta Ferretti.
Esta presentación no es habitual y es que es la primera vez que la casa italiana tiene una incursión de este nivel en Oriente Medio. Desde que nació, la firma se desmarca un poco del clasicismo de la moda al que estamos acostumbrados, siendo un sinónimo de romanticismo moderno, elegancia etérea y feminidad suave, pero con un toque sensual. A diferencia de otras marcas italianas, donde la opulencia y el maximalismo reinan, Ferretti se destaca por la fluidez de sus materiales y una técnica artesanal centrada en la delicadeza. Su maestría en el chiffon (gasa) y la seda crea piezas que se posan sobre el cuerpo femenino de una manera delicada y habla de una mujer italiana que respira la moda a través de líneas limpias, con un toque que aporta un misticismo que atrae la mirada.
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Un debut con sabor de Oriente Medio
Hay un dato verídico y es que son muchas las casas de moda las que quieren entrar en los Emiratos Árabes, sobre todo en Dubái, considerada como una de las capitales del lujo a nivel mundial. Sólo hay que ver a Louis Vuitton dominando las ventas en sus 60 centros comerciales, seguido de Gucci y Hermès. Un dato que nos muestra el amor por la moda europea que existe en el Emirato. Al margen de los eventos que hacen las marcas, lo que Alberta Ferretti ha hecho es de otro mundo y, con su mera presencia, ha dado un punto más de credibilidad a la Dubai Fashion Week. Tanto es así que antes no estaban considerados en un calendario internacional y, ahora, forman parte de ese grupo exclusivo, tomando en cuenta sus fechas.
Como bien afirma Lorenzo Serafini, director creativo de la marca: «Estoy encantado de llevar el universo de Alberta Ferretti a Dubái. La energía de la ciudad, su público cosmopolita y su compromiso con la excelencia en el diseño la convierten en un escenario natural para nuestro debut en la región”.
A su vez, Khadija Al Bastaki, vicepresidenta senior del Dubai Design District, sentenció en sus declaraciones: «Con cada edición de la Semana de la Moda de Dubái, reafirmamos su posición como plataforma global e innovadora para la creatividad y el intercambio cultural, y nos comprometemos a ampliar continuamente nuestros horizontes como cita clave en el calendario internacional de la moda. Dar la bienvenida a Alberta Ferretti, cuyo legado de diseño encarna la gracia, la sofisticación y la artesanía, es un honor para DFW y reafirma la confianza que tanto las prestigiosas maisons internacionales como los talentos emergentes depositan en Dubái como centro mundial líder de la moda y la excelencia creativa». Con esto nos queda claro que la estrategia de la casa francesa se pone como objetivo el posicionamiento internacional y nada mejor que el emirato para hacerlo.
Una Alberta Ferretti con esencia clásica
Sobre la pasarela, Dubái se ha posicionado en una encrucijada donde coexisten tradición y transformación, creando un diálogo que resuena profundamente con los valores de la colección. A pesar de los desafíos que supone presentar la muestra de otoño antes de lo habitual, Serafini afirmó que su proceso creativo no se vio afectado por el cambio de ubicación. Como bien cuenta el diseñador sobre la colección llamada Portrait of a Lady: «Nuestra mujer de referencia es internacional. No se trata de responder a una necesidad específica del mercado, sino de capturar un sentimiento común, una idea de gusto que trasciende las barreras territoriales… Por eso, nuestro punto de partida no es un lugar específico, sino una actitud compartida».
En la colección, podemos ver que se define una feminidad con matices, además de una seducción y elegancia discretas. Cada pieza va dirigida a la mujer, a su cuerpo, sin la misión de agradar la visión de los demás, sino de hacerlo sobre una misma. Un concepto al que el diseñador denomina como «romántico progresista» y que ya se aplicó en la colección pasada.
Un otoño al estilo Dubái
La colección se encuentra adaptada a las costumbres y vemos cómo conecta de manera directa con la mujer emiratí. Sobre la pasarela, las modelos flotan con vestidos de gasa, algunos ataviados con volantes que ondean ante la atenta mirada del público y desbordan una lánguida soltura en sus suaves siluetas. Ocasionalmente, adornos como plumas de avestruz salen a la luz, a la vez que bordados de cuentas y las superficies brillantes de los vestidos con capa, que añaden un toque ornamental a la discreta colección. Aun así, los confeccionados en terciopelo brillaron con más intensidad, irradiando un aura refinada con sus líneas limpias y sus colores rubí o berenjena.
El día y la noche se ven en la pasarela de Alberta Ferretti
Serafini tiene un objetivo claro con esta colección y es que estilos de noche se den la mano con piezas de diario y se cree una poesía que se recite encima de la pasarela. La gracia y la sobriedad son dos puntos que tienen influencia en esta colección de otoño de 2026, que también ha tomado de referencia tanto de día como de noche, revelando la inspiración victoriana que cobra vida en la colección.
Esto influyó en la interacción entre lo femenino y lo masculino, la estructura y la fluidez, y las siluetas ajustadas que adoptó, especialmente en la sastrería. Sobre esta se han podido observar chaquetas retorcidas y elegantes opciones de cuero que contrastaban con la suavidad de las camisas fruncidas transparentes, que se veían complementadas con volúmenes relajados de los pantalones plisados. Con sutiles acabados tipo shibori, las pieles de cordero y anguila también se ven plasmadas en las faldas de tubo, aparte de las prendas de abrigo que asentaron la sobriedad de su línea. Todo complementado con un calzado que completa la visión de Serafini, con prácticas bailarinas planas y botas holgadas.
El director creativo dice adiós a esas figuras ajustadas que muestran el cuerpo de la mujer y deja que los tejidos se apoyen de manera natural y que sugieran un movimiento poético que habla, nada más y nada menos, que de moda.