Arquitectura

Donald Trump arranca el año derribándolo todo, incluso La Casa Blanca: así va la reforma de 250 millones

(Foto: COOLthelifestyle)

Donald Trump no sólo es conocido por ser presidente de los Estados Unidos de América, sino que, desde hace bastante tiempo, el empresario ha hecho alarde de sus excentricidades. Desde su yate con piezas de oro macizo en el cuarto de baño hasta la imponente casa, en la que actualmente se encuentra, en Florida, que bautizó como Mar-a-lago. Su nuevo capricho se centra en la Casa Blanca y es digno de El Gran Gatsby.  Este es uno de los proyectos más grandes (y polémicos) de su segundo mandato y es la construcción de un nuevo salón de baile, en el interior de la Casa Blanca, valorado en 215 millones de euros (250 millones de dólares).  Las obras ya han comenzado con la demolición parcial del ala este, donde se levantará una estructura de unos 8.000 metros cuadrados diseñada por la prestigiosa firma McCrery Architects. Un lugar en el que podría celebrar uno de los éxitos de su gobierno, que es la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Gatsby, el carismático protagonista de la novela de F. Scott Fitzgerald, era un millonario enigmático que organizaba fiestas en su mansión de Long Island con la esperanza de recuperar un amor perdido. Su figura (resucitada por DiCaprio en la gran pantalla) encarna el sueño americano llevado al extremo: la obsesión por el lujo, la apariencia y la eterna necesidad de reconocimiento. Una metáfora que, en este caso, parece encontrar eco entre los muros de la Casa Blanca.

Según los primeros planos difundidos por la propia Casa Blanca, el espacio tendrá capacidad para 900 invitados y se inspira en la arquitectura neoclásica, con techos artesonados, columnas de mármol y lámparas doradas que evocan la grandeza de los grandes salones europeos del siglo XIX. «Será el espacio de eventos más hermoso jamás construido en Washington», ha afirmado Trump, convencido de que la ampliación «modernizará el ala este sin alterar la Casa Blanca original».

La Casa Blanca. (Foto: Adobe Stock)

El proyecto busca reforzar el carácter representativo de la residencia presidencial, pero también parece reflejar la conocida predilección de Trump por la ostentación y el lujo clásico, un sello que ya mostró en la decoración del Trump Tower de Nueva York o del Mar-a-Lago Club en Palm Beach, ambos caracterizados por su profusión de dorados, molduras y mármoles.

La demolición del ala este de la Casa Blanca. (Foto: Getty)

Kennedy y Obama también dejaron su huella en la Casa Blanca, como Donald Trump

Esta no sería la primera vez que un presidente transforma la Casa Blanca a su medida. Jackie Kennedy emprendió en los años sesenta una profunda restauración del edificio, devolviéndole su esplendor histórico y creando los actuales salones de recepciones.

Décadas más tarde, Barack y Michelle Obama apostaron por una reforma más funcional y discreta, orientada a la sostenibilidad y a la comodidad familiar. En contraste, la visión de Trump apunta claramente a la grandeza escenográfica y al impacto visual.

(Foto: Adobe Stock)

El nuevo salón (según fuentes cercanas al proyecto) servirá para recepciones oficiales, cenas de Estado y eventos benéficos, pero también podría convertirse en un símbolo de la nueva era de ostentación política y personalismo estético que el magnate ha llevado a la presidencia.