Comprar esta casa en Inglaterra de 5 millones tiene letra pequeña: el rey Carlos III puede ir a pescar
Las propiedades de la casa real británica han sido amplias durante varias décadas, pero con los años han ido rotando y han pasado por diferentes manos. De norte a sur, estos poseen un vasto portafolio inmobiliario que se divide en dos: las que pertenecen al estado y las que son de posesión privada de la corona. Entre las principales están el palacio de Buckingham, el castillo de Windsor o incluso miles de hectáreas que son gestionadas a través de ducados. Eso sí, cuando se deshacen de alguna, hay ocasiones que llevan cláusulas personales en favor de la familia real, en este caso, de Carlos III.
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Situada al sur de Inglaterra, más en concreto en la ciudad de Dartmeet, esta propiedad de estilo clásico y que respira la esencia de las casas de campo de la campiña inglesa constaba en el porfolio del monarca y era una de sus favoritas. La verdad es que su ubicación es idílica y es digna de aparecer en uno de los libros de Jane Austen.
El rey Carlos III adquirió la propiedad cuando aún era príncipe de Gales y formaba parte de las inversiones que se hacían en el Ducado de Cornualles. Esto es así, puesto que la calificación de duque se otorga al heredero de la corona, que en ese caso era el actual regente. Ese privilegio ha pasado a manos de su hijo, Guillermo, el cual gestiona la cartera de inversiones que pertenece a la zona, además de más de 500 kilómetros cuadrados de tierras. Actualmente, se valora en más de 1.200 millones de euros.
Bajo el nombre de Brimpstead, se encuentra situada en el Parque Nacional de Dartmoor una de las ubicaciones más importantes a nivel arqueológico en cuanto a la Edad de Bronce de Europa occidental. Además de ello, cuenta con una belleza singular y es el único lugar del mundo donde se puede encontrar la pequeña mosca de las ciénagas. Es verdad que hace casi tres décadas que no es parte de los bienes del rey, puesto que la vendió en los años 90, pero lo hizo con una condición. Puso una cláusula en el contrato en la que decía que se reservaba el derecho a ir a pescar cuando quisiera, siempre que avise con 24 horas de antelación.
Pero ahora el nuevo dueño tendrá que volver a acordar esto con Carlos III, puesto que hace un par de semanas, la propiedad salía, otra vez, a la venta. El interior cuenta con un estilo Arts and crafts, un movimiento decorativo que nació en la Inglaterra victoriana a finales del siglo XIX. En esta se integra el arte y la vida a través del interior y, en este caso, se fusiona con la naturaleza del exterior.
La propiedad cuenta con 555 metros cuadrados de superficie, en la cual se albergan seis dormitorios, que se unen con grandes salones y algo muy típico de las casas inglesas, más de un recibidor. El interior vemos que está conquistado por las paredes de madera y acompañado de sus molduras y suelos del mismo material, pero con aire envejecido. En el salón, dos sofás con un aspecto cómodo se enfrentan, complementados con un ventanal que permite la entrada de luz, además de una chimenea, lo cual hace del espacio algo idílico.
Por otro lado, importante, se encuentra el comedor, que se ubica frente a una de las entradas de la casa. Con espacio para seis personas, si miramos el entorno total, se respira un aire real, pero con toques actualizados. Se nota que los propietarios dieron una vuelta al diseño y, sin restar esencia, han conseguido un resultado increíble. Algo actual donde podrían comer, perfectamente, William y Kate Middleton, en familia.
Hemos de mencionar que los elementos arquitectónicos han sido cuidados de manera concienzuda y no se han modificado apenas, con la misión de conservar su esencia. La cocina es uno de los ejemplos y su pared de piedra descubierta deja a la vista el alma histórica de la propiedad. Con muebles blancos y la madera funcionando como detalle, nos evoca a esas tardes de verano donde se puede disfrutar de una comida en familia.
La propiedad en cuestión se encuentra a la venta y sería tuya por 5.2 millones de euros. Eso sí, toca negociar con el rey de Inglaterra, Carlos III, el cual, por el momento, tiene reservado el derecho a llamar a la puerta en cualquier instante, avisando de que va a pescar.