¿Qué es lo que trae entre manos Leiva cuando se refugia lejos del ruido, del asfalto y de los focos? El rockero madrileño, siempre celoso de su intimidad, ha dejado caer en los últimos días pistas sobre un nuevo proyecto personal en la casa que tiene en plena sierra de Gredos, y la expectación no ha tardado en dispararse. Y como diría él mismo en una de sus canciones: «Yo no quiero domar mi destino, sólo aprender a caminarlo». Ese camino ahora discurre entre montañas, huertos y bolas de petanca.
El refugio secreto de Leiva en la sierra de Gredos
El refugio del artista se encuentra en el límite entre Toledo y Madrid, en una pequeña rodeada de naturaleza y lejos del ritmo frenético de la capital. Se trata de una propiedad de 800 metros cuadrados, adquirida en los años de mayor éxito de Pereza. Allí, Leiva encontró algo que no da ningún escenario: silencio, tiempo y raíz.
La finca cuenta con una casa amplia, garaje y piscina. No es una mansión ostentosa, sino un hogar funcional, cálido, casi terapéutico. Un lugar donde el músico se permite bajar revoluciones, pasear, componer y reconectar con una versión de sí mismo más sencilla.
«Aquí me ordeno por dentro»
Uno de los espacios más especiales de la vivienda es, sin duda, la zona dedicada a su afición por la horticultura. Leiva ha confesado recientemente que se ha convertido en un hortelano aplicado, hasta el punto de bromear con que podría vivir de lo que cultiva. Tomates, verduras, tierra en las manos y rutina de campo: un contraste absoluto con la imagen del rockero de chupa de cuero que muchos aún tienen en la cabeza.
Pero lo verdaderamente nuevo –y lo que ha encendido la curiosidad de sus fans– es el próximo proyecto que planea construir en el terreno: una pista de petanca. La idea salió a la luz tras una charla distendida con David Broncano en La Revuelta, donde Leiva reconoció entre risas que llevaba tiempo dándole vueltas.
(Foto: @larevuelta_tve)
«Antes de comer, te tomas una birra y te tiras unas petancadas»
La futura pista encaja a la perfección con el espíritu del lugar: ocio sin prisa, amigos, familia y tardes largas al sol. Incluso podría servirle para entrenar de cara al peculiar proyecto televisivo que Broncano tiene en mente para reivindicar este deporte histórico.
Así es la casa del rockero Leiva en la sierra de Gredos: un refugio de 800 metros en plena naturaleza donde conviven música, tierra, agua y ahora también petanca. Un espacio que no busca sorprender, pero que acaba haciéndolo precisamente por eso. Porque, al final, Leiva sigue demostrando que el verdadero lujo es poder parar y quedarse.