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En 'Mi casa es la tuya'

La anécdota de Miguel Ángel Revilla en la boda de los reyes de España y su repercusión en ‘Crónicas Marcianas’: “Fueron a hundirme”

Miguel Ángel Revilla
Miguel Ángel Revilla en 'Mi casa es la tuya'
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Bertín Osborne viajó este miércoles hasta Cantabria para visitar el hogar de uno de los políticos con mayor repercusión en televisión, Miguel Ángel Revilla. El presentador pudo disfrutar de los paisajes de la comunidad autónoma y de las anécdotas del presidente cántabro, que recordó con Bertín uno de los motivos por los que, según aseguró, llegó a tener redactada su dimisión.

La polémica surgió en 2004, después de que Revilla fuera uno de los invitados a la boda de los por aquel entonces Príncipes de Asturias y a su correspondiente banquete. “Al día siguiente tuve que comentar un partido de fútbol en un canal local de Cantabria, pero me pidieron que comentara la boda”, explicó el invitado de Bertín. “Lo más sustancial fue el tema de la comida”, aseguró en el programa, enumerando platos que no le convencieron demasiado.

“Fue un despelleje, entraron a saco a hundir a una persona”

Tras criticar el menú de la boda, donde pudo disfrutar entre otras cosas de “pechugas de pollo” y “una porción de tarta de plástico del tamaño de un bombón”, la confesión pudo salirle muy cara al presidente después de que ‘Crónicas Marcianas’ intentara hacerse con las imágenes ofreciendo “un millón de pesetas”, según recordó Miguel Ángel Revilla, a quien se las hiciera llegar. Todo esto fue después de que el late night de Telecinco pidiera sin éxito la grabación original al canal, que se negó a ofrecerlas a petición del cántabro.

“Fue un despelleje, entraron a saco para hundir a una persona sin piedad”, le confesó Revilla a Bertín, recordando que la única persona que salió en su defensa fue Boris Izaguirre. “A la semana siguiente no podía caminar por Barajas, y a los quince días tenía que ir a comer con los reyes y los príncipes“, relató.

En aquella ocasión, el Don Juan Carlos le preguntó por la puntuación que le daba a la comida.”Un 10 Majestad, de ahora en adelante siempre 10″, respondió con humor Revilla. Después de un tiempo, en otra reunión, le puso la mano por detrás y le dijo: “Qué razón tenías, qué mal nos dieron de comer”.

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