Diferentes maneras de vivir la maternidad, en la segunda entrega de ‘9 meses con Samanta’

Diferentes maneras de vivir la maternidad, en la segunda entrega de ‘9 meses con Samanta’
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Comienza el segundo trimestre de embarazo para Samanta Villar y todo son preguntas. A la inquietud de la periodista se une la de su marido, que en su intento por compartir la vivencia de su esposa decide someterse a una recreación de los dolores del parto. Junto a ellos, la segunda entrega de ‘9 meses con Samanta’, que Cuatro emitirá mañana miércoles (22:30h), muestra que la experiencia de la maternidad puede vivirse de maneras muy diversas.

Samanta inicia su segundo trimestre sin náuseas. La segunda ecografía de este período es determinante para  comprobar si hay alguna malformación, algo que le preocupa desde que conoció la espina bífida. En este trimestre experimenta también cambios emocionales y los primeros problemas de movilidad y siente las primeras patadas de los bebés.

Además, los espectadores asistirán a la simulación de los dolores del alumbramiento. Será a través de Raúl, la pareja de Samanta Villar. Con una máquina creada para este fin, el doctor Jackie Calleja ha conseguido recrear un dolor tan intenso como el de las contracciones del parto. Para empatizar con Samanta y poder comprender lo que le espera, Raúl se dispone a pasar por esa experiencia.

Parto loto, un alumbramiento doméstico lleno de rituales

Shalini tiene 38 años, es de Bélgica y está esperando su tercer hijo, aunque será el primero con Jero, su actual pareja. A ambos les ilusiona experimentar en su propia casa un parto loto, en el que la placenta juega un papel vital. Cuando el bebé nace, hay que esperar a expulsar toda la placenta, que sigue unida al niño por el cordón umbilical. Placenta y bebé continúan unidos varios días, hasta que el cordón se seca y se cae.

Para preservar su intimidad el día del alumbramiento, el equipo del programa les deja una cámara. Ana, su amiga doula, les asiste durante todo el alumbramiento. Unas horas más tarde, Samanta tiene la oportunidad de asistir al complejo ritual de la placenta y conocer al bebé.

La familia y uno más: el poliamor

Samanta viaja a Leiden (Holanda) para conocer a una familia muy poco convencional compuesta por cinco miembros: Juliette, Roland, Laurel, Barry y la pequeña Maya. Entre todos educan a la niña, estableciendo un cuidadísimo reparto de tareas. Porque además de compartir hija y casa, también comparten trabajo.

Los cuatro adultos representan una nueva modalidad de relaciones amorosas y familiares: el poliamor. El poliamor es poder tener varias relaciones a la vez con el consentimiento y el conocimiento de todos”, explica Roland. Él está casado con Juliette, pero también es pareja de Laurel. Cuando Roland y Laurel llevaban poco tiempo saliendo, ella se quedó embarazada y fue Juliette quien decidió que viviese con ellos y así educar juntos a la niña. Samanta convive con ellos varios días para conocer sus dinámicas familiares y sus opiniones acerca del cuidado de los hijos.

Prostitución y embarazo

Samanta también conoce a Valeria, una mujer que se dedica a la prostitución y que está embarazada de cinco meses. Junto a ella y su pareja visitan a Isabel Santamaría, ginecóloga y sexóloga, que asegura que sexo y embarazo son compatibles hasta el último momento.

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