Rubén López cuenta en primera persona como coronó el Kilimanjaro tres veces en cinco días

Rubén López, en la tienda de campaña preparándose para su tercer ascenso. (Foto y vídeo: E. Falcón)
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“Fue duro imaginarlo y ha sido duro lograrlo. Días de estar 16 horas escuchando sólo y exclusivamente tu respiración, tus zancadas, las huellas del tiempo, de los segundos, los minutos, los días; quemando etapas. No han sido tres ascensiones, ha sido una competición contra el tiempo y contra mi mismo. He querido saber hasta dónde era capaz de llegar. Ahora sé que como mínimo soy capaz de visitar la cumbre más alta del continente africano tres veces en cinco días.”

Así comienza su relato Rubén López, el Ceo de la Foundation Invencible, que hace pocos días logró un desafío nunca antes realizado: coronar la cima del Kilimanjaro tres veces en cinco días. Frío, cansancio, soledad… Y todo para ayudar a la Fundación Luz Casanova a recaudar fondos para luchar contra la desigualdad y la violencia de genero. En el siguiente texto, Rubén te cuenta su experiencia en primera persona.

“Cuando coloque este reto como uno de los nueve que quería hacer hasta culminar con el noveno de subir al Everest en el próximo mayo, pensé en mil imágenes en mi cabeza, pero las que he vivido estos cinco días en Tanzania han superando la realidad. Los que me conocen saben que no dejó nada a medias y que mis metas siempre son muy altas y este segundo reto era puro desafío. 

Nunca había estado a más de 5.700 metros, nunca había pensado en el mal de altura y nunca pensé que correría a casi seis mil metros de altura. Y lo he conseguido tres veces 

La planificación fue corta, apenas 45 días ya que acaba de terminar el primer reto: 24 horas en bicicleta recaudando fondos para Aldeas infantiles. Fueron finalmente 575 km sin parar. El entrenamiento para este segundo desafío, entre viajes y reuniones, ha estado marcado por la dureza y la calidad de los mismos. Series en subida, escalones, entreabiertos de intensidad y carga muy alta.  Ritmos altos y días de entrenamientos hasta los dos mil quinientos metros de altura. Días de hasta tres veces 

Kilimanjaro
Rubén López, a la entrada de Machame Gate. (Foto: Enrique Falcón)

Y así llegamos a Tanzania. Iniciaríamos las ascensiones por la ruta Machame. Ruta que utiliza la gente para hacer cumbre en siete días y fue la elegida para que hiciera cumbre a las 27 horas de entrar en la montaña. Así llegamos al día 1 de agosto con la primera cumbre. En apenas un día, de los 1.650 metros de Machame Gate a los 5.895 de Uruhu Peak. Una jornada interminable e igualmente inolvidable. 

El día 2 volvimos hacer cumbre. A gran velocidad. Para que os podáis hacer una idea, la gente tarda desde Barafu, último campo a 4.673 metros hasta la cima, doce horas en ascender. Para ese tramo tardé mi vez más lenta (2 horas 14 minutos). No era una competición pero además de hacer algo que nadie había hecho anteriormente quería hacerlo de manera que la gente de Fundación Luz Casanova estuviera orgullosa. Todo el dinero recaudado es para ellos. 

La primera ascensión fuera la más larga, intensa, dura y emocionante. La segunda tocaba para el día tres de agosto. La noche del 1 de agosto, después de la primera ascensión, estaba cansado pero muy contento y a las 04:00 de la mañana decidí que adelantaría la segunda ascensión un día y que el día 2 de agosto volvería a hacer cumbre. Salí a las 05:25 y volví a la cumbre saliendo desde 3.900 metros de Karanga y volviendo a Karanga en apenas 6 horas y 50 minutos. Una locura pero me encontraba muy bien. La cima estaba nevada los últimos 800 metros aproximadamente desde Stella (5.735 metros) hasta la cima. Pero no quería perder tiempo ni en sacar los bastones ni en ponerme los crampones. Lloré. Grite de alegría y baje con mi ropa de ascensión, zapatillas azules, calcetines japoneses de la suerte, mallas rosas, mi chaqueta negra que siempre me acompaña cuando hay nieve por medio y mis gafas de sol.

Kilimanjaro
El Kilimanjaro, Tanzania. (Foto: Enrique Falcón)

En la tercera y última subida comencé muy temprano y el día se hizo muy largo. Con frontal a la cabeza y a las 5:20 abandoné mi tienda de campaña para acabar en Mweka Gate, la salida del parque a 1.650 metros, 33 kilómetros después de empezar la jornada. Total 188 kilómetros, tres ascensiones, 32.000 calorías pérdidas, 3.800 gramos hasta los 66.200 gramos de peso, 78 litros de sales, 47 barritas ,39 sobres de geles… Un desafío fuera de mi zona de confort. Algo nunca realizado antes que hará que la Fundación Luz Casanova pueda llevar a cabo proyectos muy interesantes en comedores sociales y contra la violencia de género gracias a las aportaciones que todo el mundo, particulares y empresas han hecho en y pueden hacer hasta el 30 de agosto en www.foundationinvencible.org

Que cuál es mi zona de confort? No lo sé. Ya estoy preparando mi tercer y cuarto reto en apenas 40 días que recaudará fondos para la Fundación Aladina: 280 kilómetros cruzando el desierto de Atacama en solitario y 20 kilómetros a nado en el Triángulo de las Bermudas. Nadie lo ha hecho antes. Y Fundación Aladina no merece menos!!

Por cierto. Cuando la gente diga que no se puede, da un paso al frente y ofrécete voluntario!!!

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