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Encuentran una relación entre dormir poco y beber muchos refrescos

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Un mal descanso nocturno influye mucho en nuestros hábitos. Investigadores de la Universidad de California San Francisco han detectado que la gente que duerme por debajo de las cinco horas diarias por la noche consume más cantidad de bebidas azucaradas con cafeína, como pueden ser refrescos y bebidas energéticas.

Para llegar a esta conclusión estudiaron a más de 18.000 personas. Los científicos no tienen tan claro que este tipo de productos sean los que provoquen los problemas de descanso entre la gente o que la falta de sueño conduzca a muchos de ellos a refugiarse en los refrescos para mantenerse despiertos. En cualquier caso, las dos teorías podrían tener un cierto punto de veracidad.

El responsable de este trabajo, Aric A. Prather, asegura que puede existir “un circuito de retroalimentación positiva donde las bebidas azucaradas y la pérdida del sueño se refuerzan mutuamente”, lo que consigue que cueste cada vez más abandonar este hábito tan poco saludable. No hay que olvidar la gran cantidad de azúcar que suelen llevar estas bebidas.

La información que manejan estos expertos les lleva a pensar que la mejora en la calidad del sueño puede ser un motivo adecuado para disminuir el consumo de azúcar, que “está vinculado con la enfermedad metabólica”. El resultado de este estudio aparecerá en la edición impresa de diciembre de la revista ‘Sleep Health’, aunque ya hubo un adelanto en la digital.

Un consumo excesivo de bebidas azucaradas puede conducir a la obesidad y a la aparición de diabetes tipo 2.

La falta de sueño también se vincula con un mayor riesgo de enfermedad metabólica. Distintas investigaciones han asociado estos dos aspectos en niños, comprobando que los que descansan menos horas tienen más posibilidades de ingerir más refrescos y otras bebidas azucaradas a lo largo de la jornada. Después de observar estas cifras, Prather y su equipo revisaron los datos de los casi 19.000 participantes en la ‘Encuesta Nacional de Salud y Nutrición’, un estudio sobre el estado de salud y rutinas alimenticias de un amplio sector de la sociedad estadounidense.

Este informe recoge distinta clase de información sobre los participantes, como las horas de sueño durante la semana y la ingesta de bebidas, entre las que se incluyen el agua, té, zumos de frutas y bebidas azucaradas en sus distintas variantes. Después de gestionar una serie de factores sociodemográficos y variables de salud que podrían alterar el sueño y el consumo de refrescos, los científicos concluyeron que la gente que descansa menos de las cinco horas diarias consumía hasta un 21% más de bebidas azucaradas en comparación con aquellos que dormían siete o más horas. Esto significa que la gente que se cuida más duerme más horas, pero también podría entenderse que aquellos que tienen un mejor sueño llevan un estilo de vida más saludable.

Aquellos que dormían seis horas tomaban un 11% más de bebidas azucaradas. Sin embargo, los responsables de este trabajo no hallaron una vinculación entre las horas de sueño y la ingesta de té, zumos o bebidas dietéticas. Prather explica que esos problemas para dormir consiguen incrementar el apetito y la sensación de hambre, sobre todo con productos ricos en grasas y azúcar.

Beber para estar más despierto durante el día

Entiende que las personas con una mala calidad de sueño suelen refugiarse en las bebidas con cafeína y azucaradas para mantenerse más despiertos durante el día. No obstante, no tiene tan claro que el consumo de éstas puede alterar los patrones de sueño o “si las personas que no duermen mucho están más impulsadas a tomarlas”. El estudio que acaban de presentar no recoge los suficientes datos para sacar conclusiones sobre la causa y el efecto.

La información que recogen estos estudios se realiza con los datos aportados por los propios participantes, por lo que es posible que tampoco exista una gran precisión en lo que se refiere a hábitos de sueño. Para ello habría que recurrir a otro tipo de estudios como las grabaciones de EEG o monitorización del sueño. Además insiste en la necesidad de trabajar a largo plazo sobre este tema para incidir aún más en la relación entre el consumo de bebidas azucaradas y el sueño y cómo se acaban afectando el uno al otro.

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