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Descubre el gimnasio más elitista del mundo: 300 euros de cuota al mes

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Sólo unos pocos tienen acceso a este gimnasio. Está considerado uno de los más elitistas del mundo. Se trata del Club E, de la cadena de centros deportivos Equinox. Lo encontramos en pleno centro de Manhattan, en el edificio Time Warner. Resulta complicado encontrarlo ya que en la entrada no hay ningún cartel identificativo. Los socios deben pasar por un exhaustivo control de seguridad en donde la puerta únicamente se abre a través de un escáner de la retina. Una medida más espantar a los curiosos. En este artículo vas a poder descubrir el gimnasio más elitista del mundo, que tiene una cuota mensual de 300 euros.

Únicamente acepta a una media de entre 50 y 75 socios. Con estas características resulta complicado definirlo como un gimnasio, aunque los responsables prefieren utilizar el término fitness club. En realidad, sus condiciones no lo convierten precisamente en un centro deportivo.

Sin lugar a dudas se trata de un espacio particular, en donde no te encontrarás a deportistas musculados, empapados de sudor ni olores desagradables. Para que el sudor no se apodere de este rincón intentan elevar temperatura de la sala, evitando así muchas complicaciones de las que nos encontramos en los gimnasios de toda la vida.

Su lema deja bien claro el objetivo de este centro: ‘No es ponerse en forma. Es la vida’. Más que un espacio para quemar calorías, perder peso o sudar, pretenden convertirlo en un lugar de referencia en donde destaque el buen gusto y un estilo de vida bastante particular. Por lo tanto, el entrenamiento es simplemente un trámite ya que se presta un especial interés en la reafirmación personal.

Los usuarios de esta cadena de gimnasios consiguen sentirse durante unos minutos alguien importante. Eso sí, todo tiene un precio y los clientes lo saben. La cuota asciende hasta los 300 euros mensuales, una cifra bastante elevada si se tienen en cuenta las tarifas que manejan la mayoría de centros deportivos del país, en donde uno de 24 horas suele costar 25 dólares al mes.

El origen de estos gimnasios

Este proyecto de crear gimnasios elitistas en Estados Unidos surgió a comienzos de los años 90 del siglo pasado, cuando los Hermanos Errico, expertos en el sector inmobiliario vieron una buena manera de expandir este modelo de negocio por todo el país. El tiempo les ha acabado dando la razón como demuestra que haya ya casi un centenar de establecimientos con estas características.

En el año 1999 el negocio dio un giro importante al caer en manos de Harvey Spevak , que lo primero que hizo fue retirar de todas las listas de gimnasios el nombre de Equinox. No quería compararse con el resto de centros deportivos al entender que ofrecían un servicio totalmente distinto y que en realidad eran un club exclusivo.  Eran conscientes de la necesidad de ofrecer algo innovador y que no estuviese inventado, que pensase en la exclusividad. Entre tantos millones de habitantes la gente desea sentirse importante y no uno más.

Esto le llevó a contratar a un grupo de 18 creativos, entre los que se encontraba uno procedente de la firma de ropa interior Victoria’s Secret. Los anuncios y las campañas de este tipo de productos encajaban mucho mejor con la imagen que buscaban, en donde se aseguraban la captación de un público más exclusivo. Todo lo contrario a lo que promueven las campañas de los gimnasios, en donde destacan sobre todo el sufrimiento, las gotas de sudor, los musculados y frases motivadoras.

Objetivo cumplido

La intención de captar la atención de un público con recursos económicos se ha conseguido con facilidad. Algunos famosos incluso han recurrido a él, como es el caso de Lindsay Lohan, después de la rehabilitación. En un reportaje incluido en la revista GQ, una reportera explica el curioso caso de una amiga, que admite únicamente sus visitas a este centro de fitness para comprobar quién acude y de esta manera sentirse más importante.

Más que ayudar a perder kilos o sentirse bien con el cuerpo de uno mismo pretenden que el gimnasio se convierta en un lugar importante dentro de su día a día, en donde todo el mundo se sienta cómodo y recibiendo los tratamientos pertinentes. Eso sí, hay que rascarse bien el bolsillo.

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