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Cómo conseguir que las piernas no se carguen después de correr

Cómo conseguir que las piernas no se carguen después de correr
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Después del entrenamiento de running puede que acabes con las piernas muy pesadas, los gemelos como piedras y molestias en los muslos. Es algo más frecuente de lo que piensas, sobre todo cuando no has hecho las cosas bien. Influyen una serie de aspectos como una mala técnica de carrera, una inadecuada alimentación o la superficie sobre la que nos ejercitamos. Por eso a continuación os explicamos cómo conseguir que las piernas no se carguen después de correr, disminuyendo al máximo los daños.

En primer lugar hay que calentar durante al menos diez minutos para que el cuerpo se adapte al tipo de ejercicio al que va a ser sometido. En primer lugar te proponemos que hagas algo de carrera continúa a ritmo lento y unos pequeños estiramientos. Además de prevenir lesiones también soportarás mejor el cansancio prematuro.

Antes de salir a entrenar procura beber un par de vasos de agua, y si tienes la necesidad de hidratarte por la dureza de la sesión, no dudes en dar unos tragos de agua también durante el entrenamiento. Se trata de que los músculos también permanezcan bien hidratados y soporten mejor la fatiga.

Hay otros aspectos en los que debemos fijarnos, como pueden ser las superficies. Un terreno duro, como el asfalto, acabará por provocar que las piernas se carguen antes de tiempo, además de soportar un gran impacto las articulaciones y la musculatura. Te proponemos que te ejercites en tierra o hierba. Tampoco debes descuidar el calzado. Utiliza unas zapatillas acordes a tu peso, pisada y nunca te excedas de los 1.000 kilómetros, ya que a partir de este uso perderán su poder de amortiguación.

También debes prestarle a la manera en que realizas los descensos en las cuestas. Si nos dejamos llevar posiblemente los músculos sufran en exceso. De ahí que sea necesario controlar la bajada.

Otro aspecto en el que debes reparar es en la zancada. Aunque suene un tanto extraño, para que no sufran demasiado los músculos se propone reducir la zancada, ya que cuando más amplia resulte, mayor resultará el impacto.

Después del entrenamiento lo único que nos apetece es meternos en la ducha y disfrutar de un merecido descanso, pero hay que reservar unos minutos a los estiramientos. Debe ser algo obligatorio. Con un poco de trote ligero y unos cuantos estiramientos en las partes implicadas en el ejercicio resultarán suficiente para contribuir a la recuperación. En cuanto al descanso, resulta igual o más importante que el entrenamiento. Debe ser proporcional a las sesiones. Cada dos o tres días debes tomarte un relax.

Si lo que buscas es mejorar la circulación sanguínea, lo más aconsejable son los baños de frío-calor. Puedes hacerlo en la ducha de casa sin necesidad de utilizar máquinas ni bañeras. Para los que pretendan mejorar el retorno venoso, en ese caso deberían dormir con las piernas ligeramente levantadas respecto al resto del cuerpo. Puedes colocar por ejemplo un cojín debajo de las piernas.

 

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