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¿Hacer ejercicio provoca hambre?

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Mucha gente tiene la sensación de que el ejercicio físico provoca apetito. Un estudio realizado por el Imperial College de Londres y la Universidad de Surrey, en 2007, desveló que el entrenamiento después de las comidas consigue disparar las hormonas que suprimen el hambre. Por eso las personas activas presentan menos apetito después de realizar ejercicio e incluso los efectos pueden llegar a prolongarse hasta la siguiente comida. A continuación te damos más detalles sobre si hacer ejercicio provoca hambre.

Los que desarrollan una actividad deportiva suelen quemar de media unas 492 calorías, frente a las 197 de los que llevan una vida más sedentaria. Después de ejercitarse, los que hicieron un esfuerzo físico suelen comer más cantidad en comparación con los que no realizaron nada, 913 contra 762. Al tener en consideración la cantidad de energía quemada, se comprobó que los deportistas ingerían menos calorías, 412 frente a 565.

En esta investigación se detectó que los niveles de las hormonas PYY, GLP-1 y PP, que son las responsables de informar al cerebro cuando el estómago se encuentra lleno, crecen de manera inmediata nada más realizar el ejercicio. Estos datos también se confirmaron con la opinión de los participantes en el estudio, que detallaron que en ese periodo se sentían menos hambrientos.

En el pasado hubo una cierta preocupación por las consecuencias que podía tener el deporte a la hora de alimentarse. Después de ejercitarse la gente suele comer una  mayor cantidad de alimentos, y eso podía en cierta medida cancelar cualquier efecto en la reducción de kilos. Sin embargo, investigaciones más recientes demuestran que la actividad deportiva llega a alterar el apetito de las personas, ayudándolas a que no ganen más peso.

Aunque parezca lo contrario, hay que decir que el ejercicio físico no consigue aumentar el hambre de las personas, y que en ocasiones llega a reducirlo. Con el entrenamiento se elevan las hormonas que incrementan la sensación de bienestar y calma las ganas de comer.

Recientemente se acaba de conocer también el trabajo de unos investigadores de la Universidad australiana de Western, en donde compararon la relación que existe entre el ejercicio hecho de manera leve e intensa con el apetito. Las conclusiones se publicaron en The International Journal of Obesity y demostraron que las personas que realizan una actividad más suave, suelen comer más que los que se ejercitan con más intensidad.

Los que entrenaron a un ritmo superior presentaron unos menores niveles de la hormona grelina, que es la que se encarga de estimular las ganas de comer, apareciendo también unos niveles de azúcar más elevados en sangre. Todo ello contribuye a reducir el deseo de comer.

Si piensas que la actividad deportiva te da hambre, lo mejor es que antes del entrenamiento consumas pasta, arroz integral o pan integral. También puedes preparar para después de la sesión una pequeña merienda con yogur, fruta, frutos secos o galletas integrales. Lo importante, es que evites los atracones de comida y además no te refugies en la bollería industrial, que está cargada de calorías y no te aporta nada desde el punto de vista nutricional.

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