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Otoño, tiempo de castañas

Otoño, tiempo de castañas
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Otoño es sinónimo de árboles desnudos por la caída de las hojas, las bajas temperatura y el humo blanco y brasas que desprenden los puestos callejeros de castañas. Es un fruto seco con muchas connotaciones, ya que incluso por sus características se podría decir que tiene unas condiciones propias que le hacen distinto a los demás por su escaso aporte calórico y la cantidad de hidratos de carbono que proporcionan, muy parecidos a los cereales. Otoño es tiempo de castañas, así que aprovecha a comerlas.

Este alimento crece sobre todo en las provincias del norte de España, como son Asturias, Galicia o Cantabria, es decir, zonas húmedas y frescas. Desde hace muchos siglos se vienen comiendo en nuestro país e incluso se llegó a conocer como el ‘pan de los pobres’. Una vez que se secaba el fruto aprovechaban para convertirla en harina y era una de las pocas alternativas que tenían.

Si por algo destaca la castaña en sentido nutricional es por su escaso aporte calórico. La mitad de este fruto es agua y la otra mitad hidratos de carbono, en torno al 42%. Son carbohidratos complejos con bajo índice glucémico que favorece las digestiones más lentas.

El proceso de este fruto es bien sencillo. Una vez que cae del árbol transforman los hidratos en azúcares, lo que hace que una vez pasados unos días desde su recogida se conviertan en más dulces. También cuando se cocinan consiguen adquirir un toque más dulce debido a la hidrólisis de los hidratos de carbono.

La cantidad de proteínas y grasa en la castaña es muy pequeña. En el caso de esta última puede alcanzar como mucho el 2%. Nada que ver con los valores que tienen otros frutos secos como las almendras, avellanas o nueces, que en muchos casos más de la mitad del producto son grasas saludables que implican un aporte extra de calorías.

En el caso de los frutos secos tradicionales, las raciones pueden ser un poco más limitadas ya que las grasas consiguen saciar con más facilidad respecto a las castañas. Unas diez castañas, que pueden ser unos 100 gramos, que es lo que puedes comprar en los puestos de la calle aproximadamente, te aportarán únicamente 200 calorías.

En lo que se refiere a los minerales, la castaña cuenta con cantidades reducidas de hierro, calcio y magnesio, aunque el aporte más destacado es el del potasio. Tampoco se debe pasar por alto su pequeño contenido en sodio. Algunos expertos en nutrición consideran que pueden ser un perfecto sustitutivo de las patatas fritas, tanto por su bajo valor calórico como por la reducida cantidad de sal que proporcionan.

Además destacan también por las vitaminas C y el ácido fólico, aunque estos valores se pueden perder o verse reducidos una vez que se cocinan. Otro aspecto a tener en cuenta de este fruto típico del otoño es su contenido en fibra, que supone entre el 5 y el 8%, por lo que puede ser una estupenda opción para aquellas personas que sufran de estreñimiento. Para comerlas, lo habitual es en crudo, asadas o cocidas.

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