Salud

Cómo afecta a nuestro cuerpo un exceso de televisión

Cómo afecta a nuestro cuerpo un exceso de televisión
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Pasar muchas horas sentado en el sofá viendo la televisión nos conduce a una vida sedentaria. Está claro que no es un hábito saludable que entraña una serie de riesgos para nuestra salud. En este artículo te explicamos cómo afecta a nuestro cuerpo el exceso de televisión.

  • En la conducta alimentaria: se puede decir que existe una clara vinculación entre el visionado de la televisión y los hábitos alimenticios. La publicidad que se cuela entre los programas acaba condicionando nuestro comportamiento a la hora de comer. A todas horas nos ‘bombardean’ con promociones de alimentos poco saludables como los bollos industriales o comidas grasientas. Se puede decir que no invitan precisamente a consumir frutas y verduras. La televisión llega a influir incluso en nuestros horarios de comida y cuando comemos delante de ella existe el riesgo de ingerir una mayor cantidad de alimentos.
  • En el sistema cardiovascular: ver la televisión contribuye a aumentar la rigidez arterial, al margen del nivel físico que tengamos. Esto acaba provocando a la larga un mayor riesgo cardiosvascular.
  • En el metabolismo: distintos estudios realizados en niños señalan que cuanto más tiempo pasan estos sentados delante de la pantalla de la televisión, más posibilidades tienen de padecer exceso de peso.
  • Sobre la condición física: está claro que pasar mucho tiempo sentado delante del televisor no es bueno para nadie, ni incluso para aquellos que hagan deporte con regularidad. Mirar la televisión se vincula a una falta de actividad física, colesterol alto, sobrepeso, tabaquismo y una peor salud.
  • En el cerebro: distintas investigaciones que se hicieron para comprobar los daños que podía provocar el consumo de televisión sobre los menores demostró que cuanta más televisión veían de pequeños, más riesgos había de sufrir alteraciones en el desarrollo emocional y en el comportamiento. Hay una serie de efectos adversos en el caso de aquellos que empezaban con esta práctica antes de los tres años. Entre los resultados que se obtuvieron está que influía de manera negativa sobre ellos a la hora de conciliar el sueño nocturno, así como en la memoria y el aprendizaje.

Como acabamos de comprobar, deberíamos limitar al máximo el consumo de televisión al día. Cuanta menos se vea, mejor para nosotros. Y es que no sólo acaba afectando a nuestra salud física, también a la estética y al bienestar emocional y mental. Cuanto más tiempo la veamos, más probabilidades existen de padecer sobrepeso y sufrir enfermedades como el colesterol o diabetes. Parece que delante de ella disfrutamos más comiendo, por lo que resulta normal que cuando nos ponemos a ver un programa, un partido o cualquier película acabemos con un paquete de palomitas o de pipas en las manos.

No hay un límite exacto de horas para ver la televisión. En el caso de los menores de dos años lo adecuado sería que no la disfrutasen, mientras que a partir de esta edad, tanto en niños como en adultos, lo aconsejable serían menos de dos horas al día. Eso sí, evita comer con ella encendida.

 

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