EXPLOSIÓN EN MADRID

El milagro de la explosión de Madrid: el cura al que los bomberos hallaron abrazado a su biblia calcinada

  • Teresa Gómez y Alfonso Egea

Gabriel Benedicto, el vicario de la sede del Arzobispado de Madrid en la calle Toledo, fue localizado por los bomberos en su despacho que se encontraba cerca de la caldera pero una planta por encima, lo que le ha salvado la vida tras la violentísima explosión que ha destruido prácticamente todo el edificio. «Ha sido un milagro, ha sido un milagro». Es lo único que acertaba a pronunciar Gabriel Benedicto cuando los bomberos lo encontraron literalmente abrazado a una biblia totalmente calcinada en su despacho del edificio perteneciente al Arzobispado de Madrid y que ayer saltó literalmente por los aires tras una violenta explosión llevándose por delante al menos la vida de cuatro personas.

Un minuto antes de las tres de la tarde varios parques de bomberos de Madrid recibían la alerta de una brutal explosión en pleno centro de la capital. Las primeras llamadas hablaban de una deflagración que había dejado prácticamente la primera parte de la calle Toledo absolutamente sembrada de escombros y cenizas. El número 98 de la céntrica calle madrileña había saltado literalmente por los aires. Si en un primer momento la confusión hizo pensar que el origen de la explosión se encontraba en una residencia de la tercera edad colindante a la Vicaría VI, el edificio devastado, poco a poco, sobre todo cuando el humo y el polvo comenzó a disiparse, se pudo apreciar cómo, literalmente, los últimos pisos del edificio religioso habían desaparecido y sólo quedaban en pie los pilares de la estructura. OKDIARIO ha tenido acceso al relato que fuentes de los servicios de Emergencias hacen de los acontecimientos a falta de las conclusiones oficiales de la investigación policial ya anunciada por el Ministerio del Interior.

La caldera

Al final de la mañana al menos un par de técnicos estaban realizando una revisión de la caldera del edificio eclesiástico. El sistema de calefacción estaba alimentado por gas y al parecer durante estos trabajos de mantenimiento pudo haberse producido un escape inapreciable para las personas que estaban trabajando en la caldera y tampoco para los sacerdotes que se encontraban en ese momento en el edificio. El gas, según explican fuentes directas a este diario, al ser menos pesado que el aire, ha ido ascendiendo por el edificio desde la planta sótano a través de los diferentes accesos a las plantas superiores como el hueco de la escalera.

En un momento determinado, las plantas tercera, cuarta y quinta del edificio estaban llenas de gas, y de hecho esa es la explicación de que la mayor de las explosiones se haya llevado por delante esas tres plantas. Y decimos la primera porque en las decenas de imágenes difundidas en las últimas horas también puede apreciarse como hay fuego en la planta baja del edificio. A esta hora y a falta de un peritaje más reposado los bomberos creen que se produjeron dos explosiones: una más pequeña que afectó directamente a la planta baja y la otra, mucho mayor, que se alimentó del gas acumulado en las plantas superiores.

En el momento de las explosiones la distribución dentro del edificio de algunas personas que lo habitaban en ese momento supuso la diferencia de las consecuencias que han sufrido cada uno de ellos. La caldera se encontraba instalada en la planta -1 del edificio, en el sótano, mientras que la zona de los despachos estaba en la planta baja, justo por encima del sistema de calefacción.

Uno de los sacerdotes estaba en su habitación y otro estaba bajando unas escaleras, ambos sobrevivieron a la explosión. Pero el que ha protagonizado el que sin duda es el milagro de esta historia es Gabriel Benedicto, un religioso de 40 años al que los bomberos han encontrado en su despacho, temblando y abrazado a su biblia literalmente calcinada. A su alrededor escombros por doquier y llamas incipientes. Y Gabriel ahí en medio, vivo porque “esto ha sido un milagro”, como él mismo no ha parado de repetir a los bomberos que lo han rescatado. Y vaya si lo ha sido. El vicario se encontraba a pocos metros de la caldera que al parecer es el origen de la explosión, pero una planta por encima de ésta, y también estaba dos plantas por debajo de las que se han visto arrasadas por la explosión del gas acumulado. Vamos que estaba entre los dos infiernos que se han desatado en ese edificio.

Expertos consultados por OKDIARIO han explicado a este periódico que la explosión es siempre una mezcla de factores: el combustible, en este caso el gas, el oxígeno y la fuente de alimentación. Pero no basta con la presencia de estos componentes sino que deben estar en su justa proporción: demasiado combustible y poco oxígeno o viceversa saturaría la fórmula de combustión necesaria para una explosión de proporciones bíblicas como la de la calle Toledo. Una tormenta perfecta de factores que ha pillado en medio a Gabriel, un religioso afortunado que ha salido indemne. Lamentablemente otras cuatro personas han corrido peor suerte que él.

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