La abuela de Gabriel mantuvo la verja de la casa abierta 11 noches con la esperanza de que el niño volviera

La abuela de Gabriel mantuvo la verja de la casa abierta 11 noches con la esperanza de que el niño volviera
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Este martes, tras dar sepultura a su nieto en el cementerio de Fernán Pérez (Almería), la abuela paterna de Gabriel Cruz, Puri Carmen, estaba abatida. Llegaba a su casa del camino de Las Hortichuelas poco después de las dos de la tarde, acompañada de su hijo y algunos nietos, tras uno de los días más difíciles de su vida. Al entrar a la finca, Puri Carmen y los familiares cerraron la verja que delimita la propiedad con el camino público. Durante 11 noches, las mismas que Gabriel ha estado desaparecido, la abuela no había querido cerrar el portal de hierro que preserva su intimidad.

Fuentes directas de la familia explicaban este martes por la tarde a OKDIARIO que Puri Carmen había decidido dejar la verja abierta por si, quien se lo hubiese llevado, liberaba a Gabriel. De esa forma el pequeño hubiese tenido más fácil el acceso a la vivienda de la abuela, donde había acudido con su padre y la pareja de éste, su asesina confesa, en un fin de semana donde la custodia estaba a cargo del progenitor.

Puri Carmen, que en el momento en el que Ana Julia secuestró el menor para posteriormente quitarle la vida estaba en el domicilio con los dos, tiene un gran sentimiento de culpabilidad por lo sucedido. Como el padre, Ángel, según se ha lamentado él también durante estas horas.

La verja abierta que daba esperanza a Puri Carmen para facilitar la entrada del menor y poderle abrazar de nuevo, se cerró de sopetón el domingo al mediodía cuando recibieron la llamada de la Guardia Civil comunicándoles la localización del cadáver y la detención de la persona que, aquel mediodía, compartía mesa con el pequeño y su abuela. Catorce noches después, Puri ha cerrado la verja con el convencimiento que el alma de su nieto nade libre por el mar junto con tantos otros ‘pescaítos’.

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