Casi 44.000 menores pidieron ayuda por acosos a través de las nuevas tecnologías en 2016

ANAR
El acoso a menores y entre menores a través de las nuevas tecnologías va en aumento.
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Un total de 43.909 menores de edad han pedido ayuda en el Teléfono ANAR por problemas relacionados con nuevas tecnologías en 2016, de los que 5.969 requirieron orientación especializada de un psicólogo, abogado o trabajador social.

Para ANAR, estas cifras ponen de manifiesto los peligros a los que niños y adolescentes están expuestos diariamente y muy especialmente con su móvil: ‘Sexting’ —difusión o publicación de contenidos de tipo sexual desde un dispositivo móvil—, ‘grooming’ —abuso sexual a través de la red—, ‘ciberbullying’ y violencia de género.

“La tendencia es que cada día se reciben más llamadas y que el tiempo que transcurre hasta que se deciden a pedir apoyo sigue siendo muy largo, un año de media“, sostienen los responsables de esta organización, que recuerdan que siete de cada 10 niños de 12 años ya tiene un ‘smartphone’ y a los 14 años casi el 93% lo tiene.

Por ello, Fundación ANAR ha firmado un convenio de colaboración con Parental Click con el objetivo de que los menores tengan una ‘vida online’ segura. Ambas entidades inciden en que los padres, más que pensar en qué tipo de dispositivo móvil es más adecuado para sus hijos, deben centrar esta decisión en cómo ayudarles a hacer un uso responsable de esta tecnología.

“Los padres, con Parental Click, y con el consentimiento y previo acuerdo con los hijos, pueden revisar el contenido, haya sido este eliminado o no por el menor y sin necesidad de disponer de su móvil dedicándole a esta tarea tan sólo 10 minutos a la semana”, ha afirmado el fundador de este sistema, Pedro Valle.

Desde Parental Click han explicado que este servicio combina tres elementos jurídicos “fundamentales”: “Patria potestad, interés superior y consentimiento válido del menor con el fin de legalizar la supervisión del dispositivo móvil de su hijo”. Según han indicado, actualmente en España “más de un millón de padres espían a sus hijos en Internet, pese a sentir que no están haciendo lo correcto”.

“La protección y acompañamiento de nuestro hijo debe trabajarse desde el respeto y la confianza. Igual que estábamos pendientes de con quien se relacionaba cuando le llevábamos al parque y sabemos cómo se llaman su tutor y sus amigos del colegio, tenemos que saber qué dicen y qué hacen en Internet y con quién hablan. Supervisar no equivale a censurar y criticar“, ha apuntado el orientador familiar y coautor del libro ‘A Salvo en la Red’, Pedro García Aguado.

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