Pautas para controlar o eliminar la ansiedad sexual

Ansiedad sexual
La ansiedad sexual es más común entre hombres.

La ansiedad sexual se genera por los miedos y falta de información

La ansiedad es un mecanismo de defensa, una respuesta automática de nuestro cerebro ante un peligro o preocupación extrema. Una reacción que puede transformar una situación cotidiana en la peor de las pesadillas. Su sintomatología está compuesta por una respiración acelerada, pensamientos irracionales, sudoraciones incontrolables y taquicardias. Que adquieren un nuevo matiz cuando el núcleo central del trastorno son las relaciones sexuales. ¿En qué consiste la ansiedad sexual?

La ansiedad sexual, una negativa bastante común

Ansiedad sexual
La ansiedad sexual provoca la pérdida de deseo y excitación.

Son muchas las personas que sufren nerviosismo e inseguridad hacia el sexo. El rendimiento, la apariencia física, la insatisfacción de la pareja o la incapacidad para llegar al orgasmo son algunos de los pensamientos que surgen en la mente del paciente antes o durante el encuentro. Una serie de prejuicios y una mala información sexual que cambian por completo la percepción de este acto innato en el ser humano.

Todos estos pensamientos provocan en el individuo una ansiedad sexual muy complicada de solucionar. En el caso de las mujeres, afecta a la pérdida del deseo sexual, la dificultad para excitarse, dolor coital o problemas de lubricación. Mientras que los hombres, más propensos a padecer este tipo de afección, sufren episodios de disfunción eréctil, eyaculación precoz o falta de libido.

¿Cómo podemos solucionarlo?

Ansiedad sexual
La comunicación es un factor muy importante.

Cuando el paciente detecta por fin el problema, es mucho más fácil solucionarlo. Únicamente debe seguir una serie de prácticas o consejos que ayudan a regular el nivel de influencia de dicha ansiedad. Hasta el punto de erradicarla por completo y disfrutar de una vida íntima de lo más placentera.

  • Habla abiertamente de ello con tu pareja. Esta confesión supondrá una liberación que te permitirá enfrentarte a las relaciones sexuales con mucha más libertad y confianza.
  • Al principio, intenta ceder parte del protagonismo a los preliminares, con el objetivo de ganar comodidad y posponer la penetración.
  • Evita pensar en el sexo como una obligación. Se trata de un encuentro físico entre dos personas que se atraen, no una imposición.
  • Incluye otros estímulos como una música agradable, velas aromáticas o una iluminación cálida. Así podrás centrar tu atención en ellos cuando te sientas estresado.
  • Recurre también a la respiración. La ansiedad genera estrés y una manera de controlarlo es realizando respiraciones profundas y conscientes.

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