Sucesos

Llama para que arreglen el horno donde estaba asando a su mujer

Marcus Volke es un cocinero de 27 años de Brisbane, Australia. Frustrado, porque aunque esa era su profesión no lograba encontrar un empleo. Así que se hizo escort de lujo. En uno de esos encuentros conoció a la que después sería su esposa: Mayang. Los vecinos de la localidad comenzaron a extrañarse cuando ya no le veían pasear a sus perros, cosa que hacía varias veces al día. Un día Marcus llamó al servicio técnico para que le arreglara el horno que había dejado de funcionar. Cuando el operador llegó se quedó estupefacto del hedor que la casa desprendía. Marcus le insistió en que se debía al caldo de cerdo que estaba cocinando. Pero el técnico no se lo creyó. Sobre todo cuando se percató de las botellas de cloro y guantes de goma de la cocina.

En cuanto el electricista abandonó la casa, avisó a la policía. Cuando los agentes acudieron se encontraron con los pies de Mayang en una olla y otras partes de su cuerpo en la secadora. Al parecer Marcus decidió acabar con su esposa porque esta le amenazó con contarle a su familia su doble vida como gigoló si la abandonaba.

El crimen se cometió en el 2014 pero los detalles están saliendo ahora a la luz. “Había un mal olor nauseabundo. Algo que no había olido nunca antes y que no puedo describir”, contó el agente Bryan Reid. Inicialmente Marcus cooperó con la policía en el primer interrogatorio. Pero se excusó alegando que tenía que guardar a los perros y saltó por el balcón. Más abajo tienes la grabación de la llamada al técnico, con el que mantuvo esta conversación: “Buenos días. ¿Es el servicio técnico 24 horas? Tengo un problema. Estaba cocinando en mi horno y el caldo se ha derramado. Ha sonado un ruido y se ha desconectado. ¿Puede arreglarlo hoy mismo?”. Se le queda atrapada la mano en el vagón y el tren se pone en marcha.

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