Infidelidad

¿Qué hay peor a que te pillen un desnudo en internet? Que te ocurra dos veces

¿Qué hay peor a que te pillen un desnudo en internet? Que te ocurra dos veces
Anthony Weiner
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Anthony Weiner ha sido varias cosas en la vida: asesor, aspirante a congresista y candidato a la alcaldía de Nueva York. Pero su verdadera pasión no es la política sino hacerse selfies. Este hobby le ha dado más de un disgusto. En concreto dos.

El desnudo número 1

El primer disgusto tuvo lugar en mayo del 2011. Anthony quiso enviar por Tuiter una interesante fotografía a una seguidora de 21 años. Un descuido hizo que la foto la viera ella…y los 45.000 seguidores de la cuenta. Casi inmediatamente borró el mensaje, pero alguien ya había hecho un pantallazo:

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Cuando la foto salió a la luz, lo negó todo: “han hackeado mi cuenta; puede tratarse de un oponente político”. Días después fue aguando sus declaraciones: “No puedo afirmar con certeza que no soy el de la foto. Quizá hayan hecho una composición partiendo de una foto mía”. Es decir, de una instantánea de su torso, alguien le añadió la parte de abajo. O al revés. El misterio de los calzoncillos mágicos.

Y así fueron pasando los días mientras Anthony miraba para otro lado. A ver si la gente se olvidaba de sus dichosos calzoncillos blancos. Pero tan sólo un mes después a otro Anthony, apellidado Breitbard, le llegaron más fotos del político. Breitbard es un conocido periodista que persigue malandrines y le goteó el colmillo con su descubrimiento.

Cuando las fotos salieron a la luz, Weiner no pudo seguir negándolo. Rueda de prensa y habitual discurso: “He mentido a mi familia, he defraudado a mis votantes, etc…Y sí, las fotos son mías”. Como le estaba cogiendo el gusto a confesar pecadillos, ya los dijo todos: “También he tenido conversaciones inapropiadas en Tuiter, Facebook, mail y teléfono”. ¡A esto se llama despliegue de recursos informáticos! “He intercambiado mensajes y fotos explícitas con seis mujeres en los últimos tres años”. Afirma que pese a tanta conversación, no conoció – en el sentido Bíblico – a ninguna mujer.

Anthony dimitió y tuvo así que olvidarse de su potencial asiento en el Congreso. Y durante varios años no supimos nada del susodicho.

El desnudo número 2:

Hasta que llegó el segundo round, que tuvo lugar en abril del 2013 cuando asomaba la patita para presentarse a candidato de la alcaldía de Nueva York. Poco le duró la alegría de volver a la política porque en julio la página The dirty publicó nuevas fotos inapropiadas de Weiner:

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De nuevo, Anthony intentó crear una excusa: “esas fotos son de hace años. Dije que podían aparecer más fotos y así ha ocurrido”.  Lamentablemente para su mujer, no eran fotos antiguas sino que fueron hechas tres meses después de su dimisión. En esta ocasión utilizó el alias ‘Carlos Peligro’ para enviar instantáneas a entre 6 y 10 mujeres. Esta vez no tuvo que dimitir: ¡sólo consiguió el 5% de los votos!

No es el primer político al que pillan. ¿Recuerdas la historia de esta joya?

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Podéis titular este post como El hombre que tropieza dos veces con la misma piedra, La cabra siempre tira al monte o El que nace cerdo muere cochino. Pero lo que sí está claro es que soy muy maja. Gracias a este post que habéis digerido en un periquete, os he ahorrado leer el libro-tocho de Breitbart que cuenta la historia al detalle. Y de gratis. 

 

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