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Cómo enamorar a tu médico, según su especialidad

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Llevas un mes acudiendo todas las semanas al médico. Y en la segunda consulta te diste cuenta de que te gusta. No es una situación fácil para salir triunfante; se parece poco a tomar copas y pedir el teléfono del susodicho/a.

Pero tú eres un/a valiente y quieres saltar al ruedo ¿verdad? Esta pequeña guía te ayudará:

Lo primero: ¿Realmente estás enamorado/a?

“Si ayudas a un paciente con problemas, te están tan agradecidos que es como si se enamoraran de ti”. Así lo comenta Claire Rayner (Asociación de Pacientes de Reino Unido) en The Guardian. “Realmente no están enamorados, pero ellos creen que sí. La figura del médico es atractiva. Tienen un amplio conocimiento científico. Se interesan por ti, aunque el paciente cree que se interesan más de lo que realmente están”. 

Freud era buen conocedor de este tema y de hecho le puso un nombre: transferencia. Un fenómeno que se produce sobretodo con los terapeutas, después de que les cuentas tu vida. Que te enamoras de tu psicólogo/psiquiatra.

Averigua si está soltero/a

Que no lleve anillo ya no es un claro indicativo de soltería; hay mucha gente que no lo utiliza, por razones varias. Así que tendrás que pasar al plan b: preguntarle. “¿Que tal lleva tu marido que tengas que hacer guardias?” “¿Te da tiempo a ver a tus hijos cuando llegas a casa?” etc.

Cambia de doctor

Por aquello de que algunos médicos no ven con buenos ojos salir con pacientes. En algunos casos puede ser un impedimento para vuestro amor; si quieres poner toda la carne en el asador, cambia de consulta. Y házselo saber, claro.
De ti depende qué razón le das para el cambio. Quizás quieras contarle la verdad, y si cuela, cuela. O prefieres ser más sutil y decir, por ejemplo, que te has mudado de zona.

Nota de agradecimiento

No falla. Seguro que se ha portado muy bien contigo y quieres darle las gracias. Pues aprovecha la ocasión. Una nota que obviamente debe incluir tu número de teléfono. ¿Quieres ir más lejos? Regálale una botella de vino y sugiere tomarla juntos para celebrar que has expulsado las piedras del riñón.
O la clásica “Tengo dos entradas para ver a Rigoletto y me gustaría invitarte para agradecerte la operación de vesícula”. Todo depende de cómo sea el ‘feeling’ con la persona, y sobretodo, lo lanzado/a que seas.  

Las especialidades médicas

Nota: este apartado es (especialmente) jocoso

Cardiología/aparato respiratorio
Seguramente tenga que auscultarte. Si eres chica, ropa interior bonita siempre ayuda. Si eres chico, atención a la camiseta interior. Y al tipo de calzoncillo que asoma por el pantalón. Esos Kalvin Chein…uf.
En el momento que te ponga el fonendoscopio, puedes aprovechar a decir frases del estilo “¿Qué tal tengo el corazón doctor/a? Porque últimamente ha sufrido mucho…”. Si lo pilla (y le gustas) continuará la conversación.

Medicina forense
No te molestes. Si estás ante un forense es que estás muerto.

Oftalmología
Ese momento en el que el médico se acerca a 2 cms de tus ojos, con luz tenue, para mirar el interior de tu globo ocular. Muy aprovechable. Recuerdo una vez que mi oftalmólogo se pegó a mi cara, con ese aparatito con luz, para mirarme el iris. Cerré los ojos. “Alma cándida, ábrelos. Si no ¿cómo voy a verte?”. “Uy perdón, pensé que me ibas a besar”. Vale, era un amigo y estábamos de broma. Pero tú también puedes utilizar el sentido del humor (y un poco de picardía) para ver qué pasa.

Geriatría
Es un tema peliagudo. Piensa en vuestra edad. ¿Realmente estás preparado/a para afrontar la diferencia generacional?

Traumatología
¿Tiene que verte las piernas? Quítate los pantalones con un “Hace tanto tiempo que no me desnudo delante de alguien que casi se me olvida cómo hacerlo”.
¿Es un tema de pies? Que te vean los callos no es lo más romántico del mundo. Un sugerente “Uy, con las cosquillas que tengo en el pie…” le pondrá sobre la pista.

Urología/Ginecología
Aquí no tengo nada que decir. Diga lo que diga, seguro que me meto en un lío.

Lo bueno de salir con un médico

Siempre tienen interesantes historias que contar. Suelen ser personas responsables: han tenido que estudiar mucho durante la carrera, el examen MIR y la especialidad. Son fuertes: están acostumbrados a ver todo tipo de situaciones. Y son buenos ‘escuchantes’; es parte de su trabajo.
Por último, vas a tener el médico en casa. ¿Que más se puede pedir?

Lo que tienes que saber de la profesión

Que en muchos casos no es un trabajo de 9 a 5. Hay guardias. Y en ciertas especialidades tendrán que salir pitando a las 3 de la mañana. Esto significa que muchas veces no podrás hacer planes de cenas o fines de semana. Solo para que lo sepas, darling.

Nota: a mí me encantan los médicos, cualquiera que sea su especialidad. Dicho queda.

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