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Qué hacer si en la fiesta de Navidad te “enrollas” con alguien del trabajo

Qué hacer si en la fiesta de Navidad te “enrollas” con alguien del trabajo
Fiesta Navidad empresa
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Vaya, vaya, ligoncete. La has liado parda. Te pasaste con el alcohol y las emociones navideñas y has acabado con tu compañera de contabilidad en la cama. O un bonus point: en tu casa con tu jefe.
Quieres que te trague la tierra. Desearías tener un reloj que echara el tiempo atrás y actuar de otra forma. Pero, ay, eso no es posible.

Aquí van unos consejos para pasar el mal trago:

1.A lo hecho, pecho
Has pecado. Pues ya está. No es el momento de esconder la cabeza como las avestruces. Pon toda tu energía en salir airoso del mal trago. Cabeza alta y respiraciones profundas, que no es el fin del mundo.

2.Habla con él/ella
Estarás muerto de vergüenza, pero te aseguro que es la mejor forma de superar el mal trago. Ya sabes el dicho: más vale una rojo que ciento amarillo. Si te mueres, literalmente, escríbele una nota. Pero sólo si te fías de la persona. ¿Te da en la nariz que la va a enseñar a todo el departamento? Entonces olvídalo. Y atención: nada de usar el mail de la empresa para estos menesteres.
Quizás has agravado la situación porque tu comportamiento ha sido deplorable: le has llamado gorda o le has contado que toda la oficina le odia. Pues además de la conversación (o la nota) llévale un detalle. No hace falta que sea un Ferrari: unos bombones o un libro son suficientes.

3. ¿Y qué le digo?
Pues que ha sido producto del alcohol y de la situación. Y que aunque no te arrepientes como si hubieras matado a alguien, no es la idea que tenías en mente. Esto es importante, porque si le dices “Uf qué horror, vaya metedura de pata, que borracho iba para hacer eso” es como decirle que es un Gremlin. Y tampoco es eso.
Acaba diciendo que le tienes en alta estima (si es así) o mucho respeto (si no es así te lo inventas) y que quieres que todo siga como antes.

Variante A: el rollo es con tu jefe
Esto son palabras mayores. Si con un compañero es importante que hables, con un jefe es imperativo. Básicamente es la misma conversación del punto 3, pero añadiendo que entiendes que esto no va a interferir en la hasta ahora excelente relación laboral que manteníais.

Variante B: el susodicho está casado
O la susodicha, claro. No es lo ideal, claro, pero ojo: el responsable es él o ella. Que es quien ha prometido fidelidad a su pareja. No dejes que te echen las culpas del asunto: “te has lanzado encima de mí”, “es la primera vez que hago esto”. Ya.

Variante C: se ha enterado toda la oficina
Eso sí que es una verdadera prueba. Vas a pasar vergüenza cuando los veas en el trabajo. Puedes incluso notar miradas inquisidoras o risitas a tu alrededor. Pero piensa que no eres el primero ni el último. Y que le ha pasado al 50% de la población. Bueno, esta estadística me la acabo de inventar, pero creo que la cifra es fiable. No cambies tu relación con ellos. Y si alguien te hace algún comentario al repecto, córtalo inmediatamente.

Tú puedes superarlo, darling. Y aunque no lo creas, algún día te reirás de esto.

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