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Cómo gastar un millón de euros en juergas y seguir vivo

Cómo gastar un millón de euros en juergas y seguir vivo
Charlie Sheen
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Qué gran maestro Charlie Sheen, en quemar el dinero en vicios.

Primera aclaración: su verdadero nombre es Carlos Estévez. De hecho su abuelo era español. Se transformó en Charlie Sheen porque su nombre no era muy comercial. 50 años tiene el angelito…y 11.5 millones de seguidores en tuiter.

El pequeño Charlie tuvo su primera relación sexual a los 15 años. Lo habéis adivinado: con una prostituta. Relación que fue patrocinada por su padre, aunque involuntariamente: le robó la tarjeta de crédito. A los 21 protagonizó la gloriosa película Platoon, para después derrumbarse como su personaje. Lo contó él mismo a la revista científica Playboy: “Pasé de tener contratos multimillonarios y relaciones con modelos a estar sin trabajo y con prostitutas embarazadas en bares de México”.

Veréis. El actor se mueve por el siguiente ciclo vital: juerga/rehabilitación/boda/arresto/juerga. Y vuelta a empezar, que para eso es un ciclo.
El primero fue a edad temprana: 25 años. Después de años de desenfreno, pasó un mes en rehabilitación para (intentar) dejar su adicción al alcohol. Se comprometió con la actriz Kelly Preston pero no llegaron a casarse: al parecer él le disparó, accidentalmente, en el brazo. Así que rompieron. Es una razón más que suficiente.
Paréntesis: una vez Kelly se recuperó de su herida tuvo un affair con George Clooney y posteriormente se casó con John Travolta.

Volvemos a Charlie, que por entonces se gastaba un pastizal en prostitutas. Fue la época en la que dijo su famosa frase: “No pago a las mujeres por tener sexo. Les pago para que después se vayan”.
Entra por segunda vez en rehabilitación, después de estar a punto de morir por una sobredosis. Al salir, todo parecía indicar que finalmente había sentado la cabeza: se casó con una tal Donna Peele. Cuando se enteraron las prostitutas del club Score, guardaron un minuto de silencio en señal de duelo. No hacía falta: el matrimonio duró 6 meses.
Vuelta a la soltería, pidió a su madame de confianza que trabajara en exclusiva para él: la primera vez le envió tres chicas por las que pagó 20.000 dólares. Pero tres le parecía poco, así que el lote acabó siendo cinco mujeres por cita. A 10.000 dólares cada una.
En su siguiente ciclo vital – e intento de monogamia – se casó con la actriz Denise Richards, con la que tuvo dos hijas. Batió su propio record porque el matrimonio duró 4 años.

Charlie siguió erre que erre: en el 2008 celebró su tercer matrimonio – con Brooke Mueller – con la que también tuvo dos hijos. Aparte de hacer niños, ambos participaban en orgías. Ya se sabe: dos que duermen en el mismo colchón comparten la misma opinión. Pero ni las juergas lograron sostener el matrimonio, y se separaron dos años después. Entre tanto el actor fue arrestado por maltrato. Y vuelta a rehabilitación.

Vamos a hacer cuentas de lo que cuesta el cachondeo:
Charlie ganaba 1.5 millones de dólares por capítulo de la serie “Dos hombres y medio”.
La primera semana que salió de rehabilitación invirtió 1 millón de dólares en coches. Sólo en el 2013 – 2 años antes ya sabía que tenía el sida – gastó 1.6 millones en prostitutas. En cada juerga se gastaba una media de 100.000 dólares. Si la prostituta accedía a no usar protección, recibía hasta 10.000 extra. Muchas lo hicieron, por cierto. Querían quedarse embarazadas del millonetis.

¿Cómo se puede gastar tanto en tan poco tiempo?
Tomemos el caso de Kacey Jordan, estrella del porno. Charlie le promete 5.000 dólares por pasar un rato juntos y se citan. Durante la velada, el actor compra cocaína por valor de 20.000. Cinco horas más tarde, le paga a Kacey, finalmente, 30.000. En lo que nosotros nos gastamos unos euretes para pasar la noche, el actor no baja de 50.000 dólares.

Otro ejemplo de generosidad ocurrió en el 2011, en el Hotel Plaza de Nueva York. Cenó con la actriz porno Capri Anderson, incluyendo hidratación con dos botellas de vino a 6.000 dólares cada una: Chateau Latour 1959. Le pagó 4.000 por sus servicios y ella le robó su reloj de 165.000. ¡Cada juerga con este hombre es una ruina! Así que sumando, sumando, llegamos a los 1.6 millones al año. ¿A que no es tan difícil?

¿Esta cifra es mucho o poco? Ponlo tú mismo en contexto, comparándolo con las cifras anuales de su economía doméstica. Pensión para sus hijos: 1 millón; cocinero: 400.000; hoteles: 100.000; ropa: 135.000. Pero Charlie también es un buen hombre: donó 190.000 en obras de caridad.

Pues va a ser mucho: se gasta tres veces más en fiestas que en comer. Que lo disfrute.

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