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La receta viral de gambones que te soluciona la cena de Navidad en 15 minutos: solo lleva 5 ingredientes

Los gambones rara vez faltan en las cocinas españolas. Esto se da gracias a su disponibilidad en mercados y supermercados durante gran parte del año. Su consistencia permite múltiples abordajes culinarios sin requerir cocciones prolongadas ni equipamiento específico, lo que los convierte en un recurso habitual para fechas festivas y reuniones informales, como la Navidad.

Para quienes estaban buscando una receta económica y rápida para estas fiestas, deberían prestar atención a la receta que compartió la creadora de contenido española Lucía Sazón. Esta parte de una estructura reducida de ingredientes y se sostiene en el empleo del horno como método principal.

¿Cómo es la receta viral de gambones que te soluciona la cena de Navidad?

El hecho de que los gambones suelan servirse como entrante navideño responde a su cocción veloz y a la buena respuesta que ofrecen con mezclas simples. En este marco, la técnica compartida por Sazón en un video de TikTok evita complicaciones y prioriza la regularidad térmica, lo que daría lugar a un resultado homogéneo en pocos minutos.

Por empezar, su propuesta utiliza una bandeja apta para horno, preferiblemente de cerámica, para favorecer la conducción del calor por arriba y por abajo. A continuación, se detalla el paso a paso:

  1. Antes de acomodar los gambones, conviene retirar los bigotes del marisco para que no interfieran con la cocción.
  2. Una vez distribuidos, se incorpora aceite de oliva virgen extra con un chorrito suave para dar brillo y permitir que el marisco libere sus jugos sin quedar seco.
  3. El ajo picado y el perejil aportan un contrapunto aromático que funciona bien con el perfil marino del producto. La mezcla se puede pintar con brocha o distribuir con una cuchara entre los huecos.
  4. Con el horno precalentado a ciento noventa grados, diez a quince minutos suelen ser suficientes, según el tamaño del ejemplar.
  5. Si se busca un matiz adicional, un pequeño chorro de vino blanco o cava refuerza el jugo del fondo sin alterar la estructura del plato.

¿Cómo se manipula este marisco si está congelado o fresco?

El tratamiento previo de los gambones influye en la calidad final de la receta. Los frescos deben cocinarse el mismo día o, como máximo, al siguiente.

Pasado ese lapso pueden oscurecerse por la cabeza y bajo las patas. En cuanto a los congelados, conviene descongelarlos de manera lenta en la nevera para que mantengan su textura.

Una vez limpios, es importante evitar que acumulen restos de arena. Un enjuague breve bajo agua fría y un secado con papel absorbente previenen molestias durante la degustación. La bandeja no debe sobrecargarse: cada pieza necesita un espacio propio para que el calor circule sin obstáculo y no genere diferencias entre unas y otras.

Y como se mencionó previamente, el tiempo de cocción depende del tamaño. Ejemplares medianos suelen necesitar entre diez y doce minutos; los más pequeños, ocho o diez. La referencia visual es clara: color rosado uniforme, firmeza al tacto y cáscara que se desprende sin resistencia. Cualquier rastro gris o translúcido indica que el marisco aún está crudo.

Variantes de este marisco para otras ocasiones

La versatilidad de los gambones permite utilizarlos en formatos distintos sin perder rapidez. Prepararlos a la plancha reduce aún más los tiempos y genera una superficie marcada que funciona con un toque de limón.

Otra posibilidad son los gambones al ajillo, que reinterpretan el clásico de sartén con una base abundante de aceite y ajo.

También existen versiones en salsa, como las mezclas con quesos suaves o almogrote, que se apoyan en una textura más densa para acompañar con pan.

Cómo acompañar y presentar gambones al horno

Los gambones al horno admiten guarniciones variadas. Las verduras asadas (pimientos, zanahorias, calabacines) mantienen una línea sencilla y estable. Un arroz cocido con ajo y aceite complementa bien el perfil del marisco, al igual que una ensalada verde con rúcula.

En cuanto a las bebidas, un vino blanco o un cava bien fríos suelen acompañar de forma equilibrada. Para quienes prefieren opciones más ligeras, una cerveza artesanal tipo pale ale encaja sin cubrir el sabor principal.

La presentación puede resolverse con una fuente grande con rodajas de limón y perejil picado. Quienes prefieran porciones individuales pueden optar por platos montados con pequeñas guarniciones. Un detalle como pimentón dulce espolvoreado aporta color y un toque ahumado, sin modificar la base del plato.