Mousse de limoncello

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El limoncello es uno de esos productos que han sabido traspasar fronteras y hacerse hueco allá donde han “aterrizado”.

Tanto si habéis visitado Italia como si no, os sonará este licor que se caracteriza por su marcado contraste entre lo dulce y lo cítrico, siendo, habitualmente, consumido después de copiosas comidas debido a su poderoso poder digestivo.

Y si os estáis preguntando acerca del origen de esta curiosa bebida, no podemos más que enumeraros las múltiples leyendas que la rodean, aunque, en esta ocasión, no sean más que curiosas historias…

Muchos dicen que el limoncello nació allá por el año 1800 gracias a María Antonia Farace, la cual, al parecer, poseía una granja en la que cultivaba sus propios limoneros y elaboraba dicha bebida con el fin de venderla posteriormente en una taberna cercana.

Otros afirman que dicha versión no es real y que este licor nació como recurso para combatir el frío, siendo utilizado por todos aquellos jornaleros que tenían que trabajar en el campo durante las épocas invernales y que, por otro lado, era anterior a ese año y resultado de las primeras plantaciones en las provincias de Sorrento y Amalfi.

Y parte del resto, aseguran que el limoncello debe su divino sabor a que fue creado en un convento de monjas que, aprovechando su sabor, lo usaron para preparar numerosos postres.

¿Y cuál diríais vosotros que es la verdadera? Pues… ¡ninguna! Porque lo cierto es que, según investigaciones, este licor nació en 1988 de la mano de Massimo Canale, que, curiosamente, era familiar de María Antonia Farace.

Sea como fuere, si lo habéis probado seguro que os ha encantado así que hoy os proponemos dar un paso más allá y transformar este intenso licor en un delicioso postre.

¿Empezamos ya con este mousse de limoncello?

Ingredientes:

  • 1/4 de taza de limoncello
  • 4 yemas de huevo
  • 1/2 taza de azúcar
  • 1 taza de nata líquida
  • 1 pellizquito de sal

Elaboración:

Comenzaremos poniendo un cazo con agua a fuego medio-bajo y dejamos que se vaya calentando. Haremos esto para poder emplear en el siguiente paso la técnica del baño maría.

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Colocamos un cuenco de cristal (resistente al calor) sobre el cazo y echamos las yemas, el azúcar y la sal. Batimos, con ayuda de unas varillas de mano, durante unos 2 minutos (sin parar de hacerlo) y agregamos poco a poco el limoncello.

Batimos de nuevo otros 5 minutos más o hasta que veamos que la mezcla ha espesado y aumentado su volumen, momento en que retiraremos y dejaremos enfriar metiendolo en un bol (con mucho cuidado de que no caiga nada de líquido dentro) con agua muy fría. Consejo: Al introducir el cuenco en el agua, ésta se templará enseguida, por lo que si no queréis estar cambiándola, podéis añadir unos cubitos de hielo que harán que la temperatura se mantenga durante más tiempo.

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A continuación, montamos la nata hasta que quede bien uniforme y, una vez lista, le vamos incorporando lentamente el contenido del cuenco, mezclando siempre con movimientos suaves y envolventes para que la nata no se baje.

Vertemos en vasitos y dejamos enfriar en la nevera durante, mínimo, 1 hora.

Servimos frío.

¡Y ya tendremos este increíble mousse de limoncello!

Sugerencia:Si queréis decorar o añadir algo más a vuestros postres, podéis montar las claras que nos sobran, preparar un merengue y echar parte de éste sobre el mousse. Como broche final, rallad algo de corteza de limón (no olvidéis lavarla previamente) y dejadla caer por encima.

 

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