Al horno

Harina de castaña

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Gracias a su sabor y a sus propiedades, la harina de castaña se ha ido convirtiendo en una de las apuestas más seguras en lo referente a cocina. Y es que son muchas las cualidades que este alimento posee, tales como su bajo porcentaje de grasa (alrededor de un 2%), su alto contenido en potasio (muy beneficioso en caso de padecimiento de riñón), carece de sodio (algo a tener muy en cuenta si se sufre de hipertensión), es recomendable para todas aquellas personas que necesitan un aporte de vitamina B o ácido fólico, y, además, no contiene gluten, algo que permite que en caso de enfermedad celíaca suponga una muy buena alternativa a la harina de trigo.

Muy demandada por pasteleros, reposteros y cocineros, esta harina tiene un aroma tan peculiar (entre dulce y ahumado), que en un principio era complicado el poder encontrarla más allá de las estanterías correspondientes a la zona gourmet de las grandes superficies o tiendas especializadas. Actualmente, ha llegado a nuestras cocinas mediante muchos medios más, entre ellos, el elaborarla de manera casera.

Se trata de una harina que podéis emplear en numerosos platos (y no solo dulces, sino también salados) y por eso, con esta receta de harina de castaña intentaremos sacarle el máximo partido a este producto que, como hemos dicho, tiene tanto que ofrecer.

Ingredientes:

  • ½ kilo de castañas sin pelar
  • 1 molinillo

Elaboración:

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Empezaremos seleccionando las castañas. Tanto si las hemos recogido como si las hemos comprado, nos desharemos de todas aquellas que presenten algún agujerito o abombamiento en su cáscara, ya que lo primero será síntoma de que en su interior posiblemente haya un pequeño gusano, y lo segundo, de que estará demasiado seca.

Ponemos el horno a precalentar a 200 grados.

Mientras, iremos cortándolas en dos (con un corte por la mitad) y colocándolas en una bandeja previamente forrada con papel sulfurizado. Metemos al horno a una altura media durante unos 30-40 minutos o hasta que veamos que las cáscaras se pueden desprender fácilmente. Recomendación: Procurad seleccionar las castañas que sean de un tamaño similar para que no queden unas más hechas que otras y el grado de cocción sea el mismo.

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Una vez estén listas, las sacaremos y dejaremos que se enfríen un poco para poder pelarlas. Es muy importante quitar bien tanto la cáscara como la piel o telilla fina que presenta a continuación, ya que ésta es amarga y trasladaría ese sabor a nuestro resultado final.

Cuando las tengamos peladas deberemos notar una textura dura y seca, de no ser así, las meteremos unos minutos más en el horno. Las meteremos en la picadora y las intentamos triturar hasta dejar trozos más pequeños. Recomendación: Si tras este proceso notáis un tacto algo húmedo, meted de nuevo al horno.

A continuación usaremos el molinillo, para ello, echaremos todos los trozos medio triturados y molemos. Mucho cuidado, ya que este utensilio suele calentarse con suma facilidad si lo mantenemos activo demasiado tiempo seguido, así que paradlo de vez en cuando durante unos segundos e iniciar de nuevo.

El resultado que obtendremos será ya el de la harina, que saldrá totalmente seca y en forma de polvo totalmente desligado.

Tamizamos para eliminar posibles restos de mayor tamaño y lo guardaremos en un recipiente hermético o, si tenemos la opción, envasaremos al vacío para asegurarnos de su buena conservación.

¡Y ya tendremos nuestra harina de castaña!

Sugerencia: Si estáis deseando emplear este ingrediente en alguna receta, podéis visitar nuestro pan de harina de castaña, muy rico y sin gluten. Y si lo que os pierden son las castañas en sí, no dudéis en echar un vistazo a esta deliciosa crema

Resumen
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Receta
Harina de castaña
Fecha
Valoración
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