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Cubitos de caldo

Cubitos de caldo
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¿Cuántas veces habéis preparado caldo y llenado la nevera con millones de tarros porque os ha sobrado mucha cantidad? O ¿Cuántas de ellas congelasteis demasiado excedente para lo que demandaba su posterior uso?

Vale, podéis bajar las manos.

Y es que, estos, son dos de los problemas más comunes a la hora de preparar caldo. Si no podemos usar todo el producto tendemos o bien a refrigerarlo (siempre que vayamos a consumirlo en breve) o bien a congelarlo para fines futuros. Pero la dificultad de esta última opción es el calcular la medida aproximada para que a la hora de descongelar ni nos hayamos quedado cortos ni, por el contrario, nos pasemos.

Pero, ¿y si os decimos que existe una solución que os permitirá ahorrar espacio y acertar con el uso exacto? ¿Cuántos de vosotros os lo creeríais?

Vale, podéis levantar las manos, porque nuestra receta de cubitos de caldo convencerá incluso al mayor de los incrédulos.

Ingredientes:

  • 1 carcasa de pollo asado
  • 6 alitas de pollo
  • ½ puerro
  • ½ cebolla
  • 2 zanahorias
  • 1 diente de ajo sin pelar
  • 1 hoja de laurel
  • 1 ramita de tomillo
  • 1 patata mediana
  • Pimienta
  • Aceite de oliva

Elaboración:

Para empezar a hacer el caldo cogeremos la carcasa. Recomendación: Si habéis asado un pollo anteriormente, podéis guardarla con vistas a preparar futuras, aunque inminentes, recetas. La cocina de aprovechamiento no es una moda, sino un recurso para que se deje de desperdiciar tanta cantidad de comida como la que, a veces, tiramos o desechamos sin percatarnos de ello.

Cubitos de caldo

Como apenas quedará carne adherida al hueso, usaremos las alitas para potenciar el sabor y espesar el caldo gracias al colágeno que poseen y aportan. Las pondremos en una fuente y meteremos en el horno alrededor de 30 minutos a una temperatura de 220 grados para que se doren ligeramente y, además, suelten parte de su jugo. Cuando estén listas, las sacamos y echamos un poquito de agua en la fuente para aprovechar el fondo resultante de las piezas horneadas.

Cubitos de caldo

En una olla con un poquito de aceite echamos la cebolla, las zanahorias, el ajo, todas las hierbas, la pimienta, la patata, la carcasa, y las alitas (con su correspondiente salsa). Cubrimos con agua y dejamos al fuego durante 3 horas. Y es en este punto cuando surge un gran debate… ¿tapamos la olla o la dejamos descubierta? Pues la verdad es que la respuesta a esta cuestión dependerá de cada uno y de su propia manera de cocinar, pero tened en cuenta que cuando un alimento desprende mucho aroma mientras es cocinado, en realidad, está perdiendo parte de su sabor, así que en este caso taparemos y mantendremos a fuego bajo.

Transcurrido ese tiempo colamos el caldo y lo dejamos en la nevera durante 1 hora para que se vaya enfriando. Con esto conseguiremos que la grasa suba y permanezca en la superficie haciendo mucho más fácil el poder retirarla para obtener un caldo más ligero.

Pero el resultado que hemos obtenido no es un concentrado por lo que tendemos que reducirlo el máximo posible. Para ello, pondremos el caldo, esta vez destapado, a fuego lento hasta que merme una tercera parte de su volumen. Se volverá más oscuro y su sabor será más intenso.

Cuando esté listo, retiramos y dejamos que se enfríe a temperatura ambiente.

Con un embudo de boca pequeña iremos rellenando con él las bolsas para hacer cubitos de hielo. Podéis encontrarlas en cualquier supermercado a un precio muy económico.

Cubitos de caldo

Atamos la bolsa y la metemos en el congelador. Recomendación: Procurad que el caldo no esté demasiado caliente al echarlo en la bolsa, ya que éstas no aguantan bien el calor y se terminarían rompiendo.

Y listo, ya tendremos nuestros cubitos de caldo concentrado preparados para usar cuando queramos y en la dosis que necesitemos.

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Cubitos de caldo
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