Pasta y Pizza

Gnocchis de calabaza sin gluten

Gnocchis
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Ser celíaco no te cambia la vida, sino una parte de la alimentación. Modificar cosas, mejorarlas o reinterpretarlas son parte de ese proceso que en principio parece largo y lleno de prohibiciones. Pero en realidad, aunque es una senda que recorrerás durante toda la vida, si lo haces a un buen ritmo lograrás alcanzar diversas metas.

La EC (Enfermedad Celíaca) no se cura, pero seguir una dieta apta como solución sí te hace mejorar, devolviéndote una normalidad aún más mejorada. Y es que este padecimiento es parte de ti y no al contrario.

Estamos acostumbrados a pensar, casi siempre, en lo que nos podemos perder en vez de en lo que vamos a ganar; nuevos platos con nuevos sabores y, lo más importante, una mayor calidad de vida que antes no teníamos por desconocer que sufríamos esta enfermedad.

Y aunque la pasta apta para celíacos no termine de recordarnos el maravilloso sabor de la pasta fresca, existen muchas alternativas para que ese rinconcito italiano que todos llevamos en nuestros estómagos vuelva a ponerse en marcha. ¿Una de ellas? Unos fabulosos Gnocchis de calabaza.

¿Preparados para unos Gnocchis caseros sin gluten?

Ingredientes:

Para los Gnocchis:

  • 100 g de calabaza
  • 100 g de patata
  • 70 g de harina sin gluten
  • 1 huevo pequeño
  • Sal
  • Pimienta negra

Para la salsa:

  • Margarina
  • Queso parmesano

Elaboración:

Empezaremos cociendo las patatas. No es necesario pelarlas. Las pondremos en agua con sal y esperaremos unos 30 minutos para que estén listas, aunque este tiempo es relativo, ya que dependerá del tamaño de las mismas. Recomendación: Es aconsejable echar las patatas desde el principio y antes de que el agua entre en ebullición, ya que su piel no se romperá enseguida por la alta temperatura y absorberán menos liquido.

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Mientras nos pondremos con la calabaza. Quitaremos la cascara (cuidado con el cuchillo, ya que esta es más bien dura) y cortaremos en trozos que iremos colocando en una fuente. Añadimos un poquito de sal y aceite de oliva y metemos al horno durante unos 45 minutos a una temperatura de 180 grados. Si observáis que esta comienza a ponerse blanda antes podéis retirarla sin necesidad de finalizar ese tiempo.

Una vez tengamos cocidas las patatas, dejaremos que suelten el calor inicial (la patata es uno de esos alimentos que guardan el calor de una manera increíble), las pelamos y trituramos con el pasapuré. Reservamos.

Haremos lo mismo con la calabaza y mezclaremos el resultado con el de la patata.

Esperamos a que suelten algo más de temperatura y añadiremos la harina. Recomendación: La harina de arroz es una de las mejores opciones para la elaboración de este plato ya que es más ligera, evitad usar harinas como la de maíz porque es muy pesada y eso se notará a la hora de comerlos.

¿Un truco? Si deseáis calcular la cantidad de harina que se debe usar bastará con calcular el 35% con respecto al ingrediente principal. En este caso tenemos dos; la patata y la calabaza. Sumamos esas cantidades y calculamos el 35% de esa cantidad. El resultado será la cantidad de harina que tenemos que emplear.

Mezclamos bien y añadimos el huevo, la pimienta y la sal. Amasaremos hasta obtener una masa homogénea.

Y ahora toca rememorar aquellos maravillosos años en los que nuestra mayor preocupación era la tensión que nos generaba el descubrir si éramos de los afortunados en tener en nuestras mochilas el fabuloso sándwich de chocolate (la mayoría de veces había que seguir buscando…); sí, hablamos de preescolar, porque el que dijo que todo lo que se aprende termina por olvidarse, se equivocaba. ¿Os acordáis de la plastilina? Pues si era vuestro fuerte seguro que disfrutáis muchísimo haciendo el siguiente paso.

Espolvoreamos con harina la superficie donde vayamos a trabajar la masa para que no se nos quede pegada, y hacemos una bola con ella. Empezaremos a hacerla rodar con ambas manos para que empiece a estirarse a la vez que se va alargando. No lo hagáis muy fuerte para no aplastarla. Id cortando los laterales (que será la primera parte que quede más fina) y reintroducirlos en la masa que estamos manipulando.

Una vez consigamos darle forma como de tubo (tened en cuenta que no buscamos algo muy fino ni muy grueso, sino un Gnocchi de tamaño medianos) iremos cortando trozos con un cuchillo bien afilado. Y, para evitar que se peguen los unos a los otros, los pasamos por esa harina que tenemos sobre la superficie.

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Podéis dejarlos así o bien hacerles con un tenedor las típicas marcas que tienen.

Si habéis hecho mucha cantidad podéis congelarlos para sucesivas ocasiones. Recomendación: Cuando vayáis a consumirlos de nuevo, no hará falta que los descongeléis.

Para cocerlos bastará con echarlos al agua cuando está esté hirviendo y esperar a que empiecen a flotar para sacarlos.

La salsa es muy sencilla. Bastará con derretir la margarina a fuego suave y añadir un poquito de queso parmesano rallado. Lo echamos sobre los Gnocchis y ya tendremos nuestro plato terminado.

Sugerencia: Si queréis notar el intenso sabor del parmesano, podéis rallar una mínima cantidad y ponerla en el fondo del plato antes de echar los Gnocchis. Se fundirá enseguida y potenciará el sabor del resto de ingredientes.

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Gnocchis de calabaza sin gluten
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