Nutrición

Salsa a la pimienta, receta casera

Salsa a la pimienta, receta casera
Salsa a la pimienta, receta casera
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Una salsa puede cambiar por completo un plato, convertirlo en algo jugoso, lleno de sabor y de matices especiados. Con la salsa a la pimienta conseguiremos este cometido, especialmente con las piezas de carne preparadas a la plancha o a la brasa.

Para preparar esta salsa necesitamos 200 mililitros de nata líquida, pimienta molida, granos de pimienta verde y negra, una cucharada de mantequilla, un chorrito de brandi y un poco de caldo de carne.

Comenzamos derritiendo la mantequilla en una olla pequeña o un cazo al fuego. Cuando se haya fundido un poco añadimos los granos de pimienta verde y negra y removemos. Echamos un chorrito de brandi y seguimos mezclando.

Agregamos un poco de concentrado de caldo de carne y momentos después, la nata líquida. Removemos hasta que la mezcla comience a hervir y en ese momento espolvoreamos con la pimienta recién molida. Tenemos que tener cuidado, porque el objetivo es que la salsa tenga el sabor de la pimienta, no que pique.

Finalmente, probamos la salsa a la pimienta y rectificamos el punto de sal, si fuese necesario. En caso de que vayamos a usar esta salsa para acompañar a una carne que hemos pasado por la sartén, podemos aprovechar los jugos que haya desprendido incorporándolos a la salsa al principio de la preparación. Para despegarlos de la sartén, podemos calentarla y echar el brandy, combinando los jugos y esta bebida y echándolos a la salsa.

Además del brandi, también podríamos incorporar a esta salsa a la pimienta un chorrito de Oporto.

Podemos utilizar esta salsa con un gran número de carnes,  como el solomillo a la plancha o el entrecot. Las salsas a base de pimienta también pueden acompañar a platos de pescado o pasta.

La pimienta es una de las especias más consumidas y presenta un gran número de propiedades. Favorece la absorción de la vitamina B y los beta carotenos, ayuda a hacer la digestión y tiene propiedades diuréticas. También realiza un efecto antibacteriano y acelera el metabolismo.

Los tipos de pimienta que solemos conocer dependen de los grados de maduración. Así, la pimienta verde son los granos sin madurar y suele venderse seca o en semiconserva. La pimienta negra se recoge a mitad del proceso de maduración y es la más consumida. Por último, la pimienta blanca es la más madura, no tiene cáscara y es más suave que la anterior.

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