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Cerveza negra, cómo apreciar su sabor y calidad

Cerveza negra, cómo apreciar su sabor y calidad
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La cerveza negra es una de las más apreciadas por los amantes del lúpulo y de la cebada. Su espesor, un característico amargor y su inconfundible espuma la sitúan en el más alto escalafón de este tipo de bebidas. Tiene un sabor fuerte, que muchos dicen asimilar con el chocolate o el café. Cuentan que este tipo de cerveza que tiene su origen en la Turinjia y Sajonia durante la Edad Media, fueron fruto de la casualidad. Surgió a raíz de que a un artesano se le quemara la malta cuando la estaba elaborando, y tras probarla, descubrió su distinguido sabor. Otras leyendas enclavan su consumo tras el gran incendio de Dublin de 1666 que calcinó toda la coseche de cebada. El rey Carlos II se quedó con ellas para fabricar cervezas. Fue el primero en probarla, y tanto le gustó que ordenó que se repartiera a la población para que se hicieran al nuevo sabor.

A la cerveza negra se le suele llamar stout, aunque en Irlanda también la conoce como black stuff, y de entre todas, la más conocida es la Guiness seguida de Murphy’s. Lo primero que debemos apreciar cuando la catamos es su peculiar sabor a malta. Su regusto amargo es lo que la hace más atractiva a los cerveceros.

Para empezar es imprescindible servirla con una buena temperatura – ni demasiado fría ni caliente – y que esté bien tirada. Hay que tener en cuenta que la espuma es un elemento esencial en la cerveza negra. Cuando pedimos una pinta está debe ser muy densa y cremosa. De hecho, debería mantenerse durante su cata hasta quedarnos con el vaso vacío. Debe ser de color blanco o beige.

La calidad de la cerveza negra depende mucho de la cebada, el lúpulo y el agua con la que la fabriquemos. Las mejores suelen combinar la cebada malteada, en copos y tostada que es lo que le da el característico color oscuro. Su contenido alcohólico no suele ser muy alto, ya que oscila entre los 4,8 y los 5 grados. Las stout son de tipo ale y son más potentes que las porter. Existen una gran variedad, y aunque amargas y cremosas, algunas se presentan más dulces, otras más secas o más fuertes. También coinciden en su irresistible aroma.

Su extraordinario sabor, y el cuerpo que presentan las convierte en un acompañamiento perfecto para tomar ahumados, embutidos, patés, quesos, carnes y el postre.

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