CHAMPIONS LEAGUE: BORUSSIA DORTMUND 1-3 REAL MADRID

En la Champions se transforma

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Bale marca el 0-1 en Dortmund. (Getty)
Miguel Serrano
  • Miguel Serrano
  • Me confundieron con un joven prodigio pero acabé de periodista. Escribo cosas de deportes y del Real Madrid en OKDIARIO, igual que antes las escribía en Marca. También a veces hablo por la radio y casi siempre sin decir palabrotas. Soy bastante tocapelotas. Perdonen las molestias.

Como un hombre lobo con la luna llena, el Real Madrid se transforma en las noches de Champions. Y Cristiano es el rey de los licántropos. O el rey a secas si quieren. El equipo de Zidane se puso el traje de los miércoles y en la pasarela europea desfila como nadie. Dio un golpe de autoridad ante el Borussia Dortmund y consiguió la victoria en un campo maldito, porque con el Madrid en la Champions no caben maldiciones. Bale abrió el camino de la victoria, que selló Ronaldo con un doblete con el que calla bocas y calma su ansia de gol.

Igual que un académico de la Lengua en un discurso, Zidane citaba a sus clásicos. Alineaba a su once de confianza, bajas de Marcelo y Benzema aparte, para un duelo peliagudo. No sólo porque el Borussia Dortmund es uno de esos rivales que te puede meter en un lío, sino también porque su estadio se le atraganta al Real Madrid como un bocadillo de polvorones.

Jugaban todos los pesos pesados. Se volvía a caer del once un Asensio que sigue llamando a la puerta, pero unas veces le abren y otras no. Reciten conmigo: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric, Isco; Bale y Cristiano. El objetivo: encontrar la pólvora perdida y asaltar el fortín del Signal Iduna Park.

Acelerado y nervioso, como un niño con seis cafés, había nacido el partido. Apretaba el Borussia y el Real Madrid trataba de dormir el juego cantándole una nana a la pelota. Pero el balón, insomne, se agitaba de lado a lado del campo sin dueño. Toljian, un muchacho en el que los blancos se fijaron este verano, empezó pronto a levantar dolores de cabeza en Carvajal y eso que el chico es diestro.

Sufría el Real Madrid en el arranque ante el ímpetu germano. La pelota se le escapaba de entre los pies rodeado de amarillos como los americanos en Vietnam. Casemiro y Ramos achicaban agua por el centro, pero el peligro del Dortmund venía de los costados. Eso sí, la adelantadísima defensa de los alemanes dibujaba un escenario para que Cristiano y Bale se lucieran a poco que les llegara alguna. Pero les tenía que llegar.

El Madrid, a la carrera

Le llegó a Carvajal en el 9 en una contra en la que se puso a mil por hora en dos segundos. Le acompañaban Bale y Cristiano. El lateral, sin embargo, quiso morrearse con la gloria y decidió finalizar la jugada él solito en lugar de ponerla al segundo palo. Su disparo abajo lo atrapó fino y seguro Bürki.

Un minuto después se repitió la acción y esta vez Cristiano sí se la puso a Bale, pero el pie de un defensor del Dortmund se interpuso en el camino. El Real Madrid se había aprendido el camino. Juego directo a la espalda de la zaga del Borussia. Uno o dos toques y pam, al área.

En el 13, en pleno vértigo, la tuvo el Borussia. Fue una contra eléctrica que remató en el segundo palo Philipp. Menos mal que ahí estaba el capitán Ramos para salvar bajo palos. ¿Recuerdan aquella ley del fútbol, el que perdona lo paga? Pues eso le pasó al Dortmund. En la siguiente jugada, a un centro perfecto de Carvajal al segundo palo, le siguió un movimiento de arrastre de Cristiano y una volea majestuosa de Bale. El galés, sin dejarla caer, la puso en la escuadra.

‘Garethazo’

Por fin el Real Madrid hacía diana aunque fuera a la tercera. Y volvió a tenerla Bale en el 22 después de una galopada por la izquierda que culminó con un tiro duro y centrado como la Merkel. Los de Zidane habían recobrado la confianza y con ella el imán en los pies para tener la pelota. Pero el Dortmund no iba a rendirse. Que son alemanes, coño.

Y la tuvo Aubameyang en el 32 después de un ataque vertiginoso y un pase genial de Gotze. Carvajal, rápido y listo, le robó la cartera en el área. Como el partido era un no parar, respondió el Borussia con una ocasión de Aubameyang que se estrelló en el poste y el árbitro había anulado (mal) por fuera de juego.

Ante los arreones del Dortmund ponía el pecho Sergio Ramos y él solito se las componía para sujetar a Aubameyang y compañía. Dos seguidas tuvo Cristiano al filo del descanso, pero en ambas jugadas le quedó la pelota en la zurda y sus disparos murieron en cuerpos alemanes. Y en el 45 también tuvo Sergio Ramos el 0-2 con un cabezazo solito a la salida de un córner, pero la peinó tanto que se marchó fuera.

De salida en la reanudación rondó el 1-1 el Borussia después de una asistencia de Yarmolenko que sacó Varane en línea de gol cuando el Signal Iduna Park ya cantaba el tanto. Y otra vez la ley del fútbol. Apenas habían pasado tres minutos y el Real Madrid disipó la incertidumbre con el 0-2. Kroos asistió a Bale, que percutió por la izquierda y puso el pase de la muerte para que Cristiano, esta vez sí, batiera de primeras a Bürki.

Cristiano… y Aubameyang

El Real Madrid volvía a enfriar la noche de Dortmund. Y volvía a manejar la pelota desde la precisión de cirujano y la confianza de un matrimonio bien avenido. Pero entonces apareció Aubameyang. Fue en un centro llovido que Keylor Navas, como siempre, no atacó. El gabonés se coló entre Varane y Ramos y conectó con la espuela un espectacular remate para volver a meter a su equipo en el partido.

Bosz movía el banquillo y metía de golpe a Weigl y Dahoud por Sahin y Toljian. El Borussia se iba con todo a por el empate. El Real Madrid debía adivinar los espacios para sentenciar. Los que encontró Bale en el 64 con una galopada de pura sangre, que murió en el área después del cruce de Sokratis, que se jugó el penalti.

El Real Madrid pasaba enormes agobios. Aubameyang volvió a tener el 2-2 en sus botas después de un desmarque prodigioso, pero su disparo lamió por fuera el poste derecho de Keylor Navas. Respondieron los blancos con una ocasión de Isco, que echó a las nubes un gran pase de Sergio Ramos. Zidane se tiraba (metafóricamente) de los pelos.

Vértigo y sufrimiento

Era un partido soberbio, con dos equipos a tumba abierta. Quizá demasiado vértigo y húerfano de pausa, pero era puro espectáculo. El caos campaba a sus anchas en el césped de Dortmund. Era un duelo para que se forraran los cardiólogos. Y quedaba todavía un cuarto de hora (más el alargue) para seguir sufriendo.

Pero el Real Madrid tiene un arma letal. Basta con accionar el botón del pánico y Cristiano Ronaldo dispara. Por lo menos en la Champions. Fue una acción vertiginosa y vertical. Modric miró y pasó, Cristiano se desmarcó y marcó. Fue de un disparo seco al palo corto del portero. Los blancos daban otro golpe en la mesa europea.

Faltaban 9 minutos para terminar el duelo, pero el Real Madrid no iba a dejarse sorpenderse. Se adueñó de la pelota, como una madre que le quita el balón a sus hijos para que vayan a comer, y no dio opción al Borussia Dortmund. Pasaron los minutos y el Real Madrid se llevó el triunfo del que había sido uno de sus campos malditos. Otra maldición que derriban Zidane y sus chicos como por ensalmo camino de la Decimotercera.

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