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REAL MADRID VS MANCHESTER CITY

Paliza de madrugada

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Isco se marcha de Foden. (AFP)
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Hay días que es mejor no levantarse. Eso pensarían los madridistas que abrieran el ojo pasadas las cinco de la madrugada en España para ver cómo el Real Madrid caía goleado ante el Manchester City por un rotundo y algo engañoso 4-1. Los de Zidane fueron flojeras en defensa y fallones en ataque, de ahí lo abultado del marcador. Primer aviso en la pretemporada a un Madrid que echó de menos como nunca a sus dos líderes de las áreas: Sergio Ramos atrás y Cristiano Ronaldo delante.

Para el capítulo II del Real Madrid 2017-18 Zidane elegía un once muy parecido al del estreno, plagado de futbolistas con el carnet de titular, quizá porque son los que llevan más días bajo la instrucción del sargento Pintus. Repetían Keylor bajo palos y los mismos cuatro defensas: Carvajal, Nacho, Varane y Ramos. En el centro del campo Zizou apostaba por el rombo: Casemiro en el eje, Kovacic y Modric de interiores e Isco de mediapunta. Arriba, a falta de Cristiano, Bale y Benzema. Era un equipo para tener la pelota y gobernar el centro del campo, tierra media en la que se conquistaría el partido.

Bale bailó un reguetón lento con la cintura de Kompany en el primer minuto, le sentó sobre el césped y se cascó un zurdazo que se marchó al cielo de Los Ángeles. Era el primer aviso del Real Madrid.

Nervioso y rápido había nacido el partido como una cría de guepardo. Ambos equipos apretaban muy arriba y tocaban con fluidez. Guardiola, el padre de todos los gurús, había tenido la ocurrencia de jugar con tres centrales y colocar a Danilo –qué bueno que te fuiste– y a Walker como dos centrocampistas más.

A los seis minutos Isco, con un disparo con denominación de origen desde el piquito del área, hizo lucirse a Ederson con una palomita excesiva y adornada. El portero portugués tiene gestos técnicos heterodoxos e incomprensibles que le convierten cuanto menos en un meta sospechoso. Suena a que Mendes ha marcado otro gol de 40 millones.

Respondió Gabriel Jesús driblando defensas madridistas como quien esquiva toallas en la playa, pero su disparo se fue al lateral de la portería de Keylor. Y luego volvería a tirar desde fuera del áera para que el meta del Madrid se estirara abajo.

Que el ritmo no pare

Molaba el partido. Por ritmo y por toque. En el City empezaba a aparecer De Bruyne y en el Madrid emergió Casemiro en la recuperación y Kovacic en la ida y vuelta. Bale también se exhibía como una modelo en Ibiza. A los 21 perdonó Gabriel Jesús en un mano a mano con Keylor que el costarricense salvó con el pie. Poco que ver con el portero desquiciado y fuera de sitio del año pasado.

Y a los 24 volvió a salvar Keylor al Real Madrid. Fue en un disparo a bocajarro –un poco al muñeco– del Kun Agüero después de una asistencia de De Bruyne. El tico metió las manos fuertes y desvió el pepinazo del argentino. Perdonaba el City, que se había hecho con los mandos del balón, y sufría el Real Madrid.

Casemiro primero y Benzema después acumularon dos ocasiones a la salida de un córner en el 27. De nuevo el Real Madrid sacaba petróleo al balón parado. Evitó el tanto Ederson con dos paradas en las que se volvió a tirar de rodillas y con el estilo de una jubilada que nada con gorrito.

Caliente, caliente

Yayá Touré y Nacho se llevaron sendas amarillas por rascar a Kovacic y al Kun respectivamente. Se enredaba el partido y crecía un poco el Madrid, perdida la efusividad inicial del City en la presión. Volvieron a rondar el gol los de Zidane tras un pase genial de Isco al desmarque de Modric y una asistencia interruptus del croata a la que no llegó Benzema en el segundo palo. Rondábamos ya el minuto 35 de un primer tiempo que se había pasado volao.

Y la volvió a tener Benzema después de sentar a Stones en el área con un regate como el que se marcó en el Calderón, pero su disparo a bocajarro le salió al cuerpo de Ederson. Un piscinazo de Gabriel Jesús hizo enfurecerse al Kun con el árbitro al filo del descanso. No tenía razón. El túnel de vestuarios calmó los ánimos de un partido caldeado.

Sólo un cambio hizo Zidane en el intermedio y fue de portero: Kiko por Keylor. Seguían en el campo los otros diez como si el técnico del Real Madrid estuviera ensayando para la Supercopa del 8 de agosto. Pero rápido puso a los suplentes a calentar en la banda.

Golpea el City

En ésas se adelantó el Manchester City… a balón parado. Nacho se comió el centro, Kovacic no pudo hacer nada ante la altura de Stones, que cabeceó a bocajarro. Casilla se sacó la pelota de encima, pero el rechace cayó a los pies de Otamendi, que marcó a placer. al Real Madrid le tocaba remontar.

Y casi lo logran primero Casemiro y luego Modric en sendas ocasiones. La primera la desbarató como pudo Ederson y la segunda se fue arriba. Era el minuto 55. Perdonó Sterling el 2-0 en un mano a mano con Casilla. Su disparo cruzado se marchó fuera. Pero no lo haría un minuto después cuando, en otro despiste defensivo de Varane y Nacho, volvió a plantarse en el área y, esta vez sí, batió por bajo a Kiko. El Madrid estaba grogui.

Zidane revolucionó a su equipo con diez cambios de golpe: entraron Acharf, Vallejo, Tejero y Theo en defensa; Llorente, Ceballos y Óscar al mediocampo; y Lucas, Borja Mayoral y Asensio arriba. Se estrenaban todos los sub-21. Rondó el tercero De Bruyne con un magistral lanzamiento de falta que evitaron entre Kiko Casilla y el palo. Pero sí caería un minuto después, de nuevo a balón parado, con un barullo en el área que resolvió Stones con un disparo picudo.

Perdona el Madrid

Mayoral se marcó un Pipita al fallar un gol cantado y sin portero tras asistencia de Asensio. Presionaba muy arriba el Madrid intentando maquillar un resultado quizá demasiado abultado. También perdonó Vallejo en el 72, solito en el segundo palo, tras otra asistencia de Asensio. El propio Marco echó arriba un libre directo en el 78. Los blancos, de negro ante el City, cortejaban al gol, que se les resistía.

Otro palo de Sané en el 80 volvió a mostrar la fragilidad defensiva de un Real Madrid demasiado endeble atrás. El que no perdonó fue el español Ibrahim Díaz, un muchacho de 17 años que se marcó un golazo tras sentar a Vallejo y ponerla en la escuadra de Kiko Casilla.

El Madrid pedía la hora en un partido acabado. Pero entonces emergió el juvenil Óscar Rodríguez para marcar el tanto del partido. Fue un disparo desde casi 30 metros que habría firmado el propio Cristiano Ronaldo. Fue un tiro soberbio de un jugador que apunta a crack. Fue lo mejor del Madrid en un partido para olvidar.

La moraleja del duelo en una madrugada negra era muy sencilla: si fallas en las áreas, pierdes. Los de Zidane estuvieron blanditos atrás y fallones arriba. Eso, ante un rival como el City, siempre se paga. Y los blancos lo pagaron con una madrugada de cuatro.

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