Fútbol

El Celta se quedó compuesto y sin prima

Martínez Munuera muestra la amarilla a Jonny mientras Cabral le agarra del brazo. (AFP)

17 faltas, cuatro amarillas y dos rojas. No, no son las estadísticas de un partido de fútbol americano -no existen los dos últimos datos- ni mucho menos son las que suele haber en un encuentro de sus homólogos del deporte rey, sino que es la cantidad de infracciones que ha cometido esta noche el Celta ante el Real Madrid.

Los tres millones de razones que el conjunto celeste tendría si vencía a los blancos por parte del Barcelona -tal y como adelantó el director de OKDIARIO Eduardo Inda– parecían ser razón más que suficiente para que un cuadro vigués que no se jugaba nada mostrase una agresividad desmedida desde el minuto uno.

Fue cuando el verdadero protagonista del duelo, Cristiano Ronaldo, iba a saber cómo se las gastaban la dupla de centrales argentinos formada por Roncaglia y Cabral, recibiendo una patada a la altura del tobillo que a buen seguro venía dedicada por su compatriota Messi.

Sin embargo, ni aún así podían parar al mejor jugador del mundo -le pese a quién le pese- y tan sólo unos instantes después veían como el maletín del siglo se desvanecía entre sus manos a la misma vez que el misil del portugués llegaba por enésima vez a las redes de Balaídos.

Los palos y palos del lado celeste se alternaban pero precisamente la primera amarilla la vería un delantero como Iago Aspas, que compensaba su posición en el campo con su antimadridismo extremo lo que le llevó a protestar un supuesto penalti de Varane. Digo supuesto porque estaba fuera del área y si bien es cierto que le da en la citada parte de la extremidad, es involuntaria en todo caso.

La tensión crecía pero el partido se iría al descanso con las mismas dianas que tarjetas, una, aunque en ambos apartados podía haber sido mucho mayor -sobre todo en el primero del bando madridista.

Segundas partes nunca fueron buenas

La segunda mitad empezó de la misma forma, con Cristiano de killer y con unos jugadores del Celta que se calentaban ya que veían como una utopía cobrar un extra en sus sueldos. Antes de que se dieran cuenta, Aspas estaba en la calle por exageran una caída dentro del área cuando Ramos apenas se había encontrado con él, lo que le valió la segunda amarilla.

Esto terminó de calentar el infierno de Balaídos que ni ante el Manchester United en las históricas semifinales de la Europa League había animado tanto a su equipo como protestado las correctas decisiones de Martínez Munuera, el árbitro del encuentro. El protagonista de los memes, Guidetti, cogió el testigo de su compañero arriba y vio otra cartulina por malos modales hacia el colegiado.

Como no podía ser de otra forma, el capitán de la nave celeste, Hugo Mallo, y su fiel escudero Jonny, tenían que dar ejemplo de cantera marchándose no sólo con amarilla, sino en el primero de ellos con su final de temporada ya que ésta acarreaba suspensión y no había sido tan vergonzosa como la mostrada a Nacho la jornada pasada -correlativamente en fechas.

Por si no fuera poco, Pablo Hernández debió ver el mismo camino a la bocana de vestuarios antes de tiempo si esta vez el colegiado no hubiera sido tan compasivo con su patada criminal a Danilo, que luego repitió con Sergio Ramos que le reprendió la actitud y originó una tangana en la que por fin se la mostró. Balaídos se portó mal y los futbolistas celestes, peor.

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