Los socios de Sánchez, en todo su esplendor

Los socios de Sánchez, en todo su esplendor
  • Rosa Díez

En la información sobre el chupinazo de los Sanfermines 2019 se ha colado la algarada protagonizada en los balcones del Ayuntamiento de Pamplona por los ediles de Bildu y de Geroa Bai. Ambos concejales han provocado duros incidentes -“a patadas y mordiscos”, señalan algunos medios de comunicación- con la Policía Municipal que les ha impedido colocar una Ikurriña en la Casa Consistorial.

Maite Esporrín, la portavoz del PSN en el Ayuntamiento de Pamplona -partido que acaba de suscribir un acuerdo para gobernar Navarra con Geroa Bai, el partido de una de las protagonistas del altercado, Itziar Gómez- , ha instado a colaborar para que la convivencia sea real y efectiva durante los Sanfermines y ha dicho que espera y desea que todo transcurra con normalidad, si bien, ha añadido, a veces los discursos de algunos grupos parece que están animando a las masas a que suceda algo.

O sea que según el Partido Socialista en Navarra quienes tensan son quienes protegen las instituciones de aquellos que quieren imponer una bandera que no es la de todos, con lo que según ese criterio, la culpa de los mordiscos y patadas propinadas a la Policía Municipal por sus socios (Geroa Bai) y sus cómplices (EH Bildu) por garantizar que se cumpla la ley y en el Ayuntamiento de Pamplona ondeen las banderas oficiales (Pamplona, Navarra, España, Europa) la tienen aquellos partidos que reclaman que el orden constitucional ha de preservarse también en materia de símbolos. En palabras de Esporrín ese discurso de defensa de la ley “anima a las masas a que ocurra algo”.

Lo que anima a la violencia es la violencia, máxime cuando esta es ejercida por representantes políticos que actúan con total impunidad. Lo que anima a la violencia es ver cómo ataca a la policía municipal una concejala del partido que ha formado un pacto para la Mesa del Parlamento de Navarra y otro para el Gobierno de Navarra con el partido de Sánchez, presidente en funciones del Gobierno de España. Por supuesto que anima a la violencia a quienes ya la han practicado o se han beneficiado y benefician de ella. Es la impunidad –o la retribución- por haberla ejercido lo que les da alas para seguirla practicando. Es el lavado de su imagen que practica Sánchez desde el mismo día en el que recibió gozoso sus votos para sacar adelante una moción de censura. Es el discurso del PSOE, que compara al partido de Ortega Lara con el de Ternera, (“Bildu y VOX son igual de inconstitucionales”) el que ampara esas bravuconadas.

Nada de lo que ocurre hoy en Navarra ni de lo que ocurrirá mañana cuando se complete el acuerdo entre Geroa Bai, Podemos y PSN (manda narices que Podemos esté tan “blanqueado” por Sánchez que hasta nos parezca normal que el PSOE pacte en toda España con el representante y defensor del sátrapa Maduro, ese hombre que ha llevado la miseria y la muerte a Venezuela, que según la Alta Representante de los Derechos Humanos ante la ONU lleva años violándolos de forma universal e indiscriminada en su país) con la suma del cómplice de EH Bildu, es ajeno a Sánchez, a su personalidad, a sus objetivos, a su inconmensurable adicción al poder.

Sánchez ha desplegado una exitosa estrategia para hacernos creer que es culpa de C´s y/o del PP que él vuelva a ser presidente con el apoyo de los enemigos de la España constitucional y democrática. Y mientras llega ese día sigue atesorando poder municipal y autonómico pactando en toda España con quienes reniegan de la Transición y/o consideran que los golpistas juzgados en el Supremo son “presos políticos”. Cuando Sánchez sea finalmente presidente Frankenstein (otra vez) y algunos “lamenten” ese gobierno nadie le recordará que ha pactado en media España (en todos los sitios donde ha podido, desde Asturias hasta Canarias, pasando por Cataluña) con los representantes del sátrapa Maduro, con los bolivarianos de Iglesias.

Y cuando finalmente su partido gobierne en Navarra tras pactar con el partido que se lía a mordiscos y patadas con la policía municipal de Pamplona y con el partido que justifica y defiende a quien persigue a los demócratas venezolanos y mata de hambre a su pueblo y contando con la complicidad del partido heredero de ETA , nadie le recordará que ha hecho ese pacto porque le ha dado la real gana, porque es lo que le gusta, porque, como en la fábula de la rana y del escorpión, está en su carácter. La lástima es que en este caso la rana y el escorpión no solo no se ahogan sino que son quienes conspiran para hundir a la España que alumbró la Constitución de 1978.

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