Si el mal menor es éste, cómo será el mal mayor

Si el mal menor es éste, cómo será el mal mayor

El declinar de Barcelona continúa imparable. Tras revalidar el cargo de alcaldesa, las dos primeras decisiones de Ada Colau han sido expropiar un piso a un banco y permitir que los independentistas proyecten en la fachada del ayuntamiento un mensaje explícito de apoyo a los presos golpistas. Un comienzo difícilmente empeorable y, desde luego, todo un aviso a navegantes.

El procés, en cuanto a proyecto de ruptura unidimensional y a corto plazo, puede darse por finalizado gracias a la acción judicial de nuestro Estado de Derecho. Lamentablemente, esto no significa que el independentismo, en cuanto a dinámica política, vaya a desaparecer en Cataluña. Antes bien, contemplada la actual correlación de fuerzas en dicha comunidad y en el conjunto de España, todo hace pensar que el malestar, la provocación permanente y la exclusión del disidente continuarán siendo en Cataluña la tónica dominante durante los próximos años. Con unas fuerzas constitucionalistas divididas y un presidente de Gobierno que busca el apoyo y apaciguamiento de los secesionistas, poco se puede hacer salvo defenderse e ir construyendo en el orden cívico y político una alternativa plausible al caos actual.

El problema es que mientras se construye esta alternativa, en una de las regiones más importantes de España seguirá creciendo la marejada de fondo. Y si a ello le sumamos todo lo que está por venir en el País Vasco y Navarra, el panorama político español resulta, cuanto menos, inquietante. Nos gustaría dibujar un diagnóstico con tonos más risueños pero hay determinadas situaciones –decía Ortega y Gasset– ante las que mantener una visión optimista significa no haberse enterado absolutamente de nada.

Para revertir la actual situación, resulta del todo perentorio la unidad del centroderecha español. Sólo así podrá ofrecerse una alternativa viable y eficaz al actual proceso de ruptura de España que hoy en día tiene en Madrid, dentro de La Moncloa, uno de sus principales vórtices.

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