¿Puede tener Twitter una basura moral así?

Antonio Abalos
Antonio Ábalos, Head of Brand Strategy de Twitter

La catadura moral e intelectual de Antonio Ábalos lo convierten en una prescindible rémora para Twitter. Flaco favor le hace un perfil así a una empresa con tanto prestigio y popularidad en el mundo de las comunicaciones. Metido en una espiral de indignidad supina, Ábalos se ha reído de los afectados por el síndrome de Down y los ha utilizado a modo de pretendida ofensa para atacar tanto al director de OKDIARIO, Eduardo Inda, como al de La Razón, Francisco Marhuenda, a los que ha seguido menospreciando con total impunidad en repetidas ocasiones a través de su perfil público en esta red social.

Este tipo de actitudes supondrían el despido inmediato bajo el código de conducta laboral en cualquier empresa de países como Alemania o Gran Bretaña. La entidad de Twitter, ganada con un óptimo desarrollo de su línea de negocio, no debe permitir la presencia de un hombre que ha insultado a todos los discapacitados con el único objetivo de fomentar la crítica más chusca, simplona y barriobajera: «A mí es que la cara de monguer de Inda me da la vida». Ésta y otras estulticias ha escrito en su perfil este profesional de los entornos digitales. Con más de 15 años de experiencia, no se puede excusar en el desconocimiento de un entorno que le da de comer y debe asumir su responsabilidad por esa tendencia macarra y chulesca al ataque personal en vez de participar del lícito debate de ideas.

Lejos de arrepentirse por utilizar a las personas con síndrome de Down para ridiculizar a Eduardo Inda, ha acusado a este medio de «invención» después de que les ofreciéramos a nuestros lectores las capturas donde se demostraba la injustificable ofensa a este colectivo. La postura de Ábalos ofrece una prueba más de la personalidad de un adulto faltón que basa en la ofensa y el menosprecio el tiempo que emplea en su perfil personal. Este hombre no sólo es prisionero de sus palabras sino también de su cobardía ya que, en un momento dado, ha llegado a borrar todos los tuits que lo delataban.

Perseverante en su obsesión, este responsable de relaciones comerciales no tuvo bastante con estos ataques y ha seguido con su cruzada personal contra el director de OKDIARIO acusándolo de no conocer la historia de España y de no ser un ejemplo para los periodistas. Todo ello cimentado siempre en constantes comparaciones con disminuidos físicos y psíquicos. La grasienta exhibición pública de esta personalidad profundamente irrespetuosa y zafia debe suponer su salida inmediata de una compañía que es un referente absoluto en el entorno de las redes sociales. Un prestigio y difusión que no merecen en ningún caso aguantar las veleidades de este talibán de los 140 caracteres llamado Antonio Ábalos.

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