La mascarada de Sánchez para pactar con los independentistas

La mascarada de Sánchez para pactar con los independentistas

Pedro Sánchez tiene dos manos. La anterior frase, que pudiera parecer una obviedad, desde el punto de vista político no lo es tanto. El presidente del Gobierno utiliza sus dos brazos para desarrollar una estrategia doble. Por un lado, tiende la mano para negociar con Ciudadanos. Por otro, ya está dialogando –bajo la mesa– con Podemos, PNC y los independentistas catalanes. El plan consiste en ir agotando los tiempos. Primero, que Ciudadanos diga que no al PSOE. Segundo, acto seguido comenzar a hablar, ya de manera oficial, con todo el bloque de izquierdas. Y, tercero, mantener la amenaza de una repetición de elecciones para que sus socios de negociación de la segunda tanda, una vez que la opinión pública ya se haya cansado de tan largo viaje, y habiendo fracasado incluso en una investidura, no tengan más remedio que apoyarle para que forme su Gobierno en minoría. Quién sabe si Sánchez tendrá éxito o no. Ahora mismo no puede descartarse que logre sus objetivos. Tampoco hay que desechar la idea de que todas estas intrigas acaben desembocando en la repetición de elecciones.

Poner el foco en los movimientos de Sánchez resulta útil sobre todo para sus antagonistas en el campo ideológico contrario. Dado que su interés real por pactar con Ciudadanos es escaso –apenas una excusa con la que justificarse y ganar tiempo–, lo que debería hacer el partido de Rivera es desenredarse de sus halagos, también de sus veladas amenazas, para ver cuál es su posición dentro del espacio de derecha.

Y tras un ciclo político de cinco agotadores años, la opinión pública comienza a cansarse de aquello que, de una forma un tanto optimista, convino en llamarse “nueva política”. Toda la estrategia de Sánchez, de hecho, se sustenta sobre el presupuesto de que si tuviera que repetir elecciones muy probablemente volvería a sustraer a Podemos otro buen número de votos.  La sociedad española ha emprendido el regreso al bipartidismo. El PSOE ya ha tomado nota de ello. Falta que el eco llegue también al mundo de la derecha.

Lo último en Opinión