Hacia el gasto desbocado desde el minuto uno

Hacia el gasto desbocado desde el minuto uno

Que el PSOE y Podemos vayan a formar una mayoría en la Mesa del Congreso es un indicio claro de hacia donde irá la política económica del Gobierno en la próxima legislatura: hacia el disparatado aumento del gasto público. Sánchez, de compartir el Ejecutivo con Iglesias, correría el riesgo de que éste le contraprogramase; por eso gobernará en solitario. Pero una vez garantizado el dominio omnímodo de la Presidencia del Gobierno, parece seguro que en el Legislativo, donde no habrá verdadera lucha de poder, las dos principales fuerzas políticas de la izquierda colaborarán al unísono en la consecución de sus objetivos ideológicos.

Lógicamente, desde Bruselas contemplan con preocupación estos movimientos. Si ya el informe de primavera de la Comisión Europea cuestionaba las previsiones del Gobierno socialista –y eso que sólo llevaba unos meses en el poder con una precaria mayoría, fruto de la moción de censura–, cabe imaginar que en los próximos años España continuará alejándose progresivamente de los objetivos de déficit marcados por Europa. Todo ello incidirá negativamente en la marcha de la economía y de la creación de empleo, que a día de hoy aún continúa viviendo de las políticas puestas en marcha por el Gobierno de Mariano Rajoy.

Pero no hay herencia que no se agote cuando se gestiona con criterios erróneos. La subida por decreto ley del Salario Mínimo –tanto la ya realizada como la próxima planeada-, unida a importantísimos aumentos de impuestos significa optar por políticas que, como dice el refrán, son pan para hoy y hambre para mañana. Y es que el gasto desbocado y la compra de votos pueden funcionar cuando la despensa está llena; este rumbo, sin embargo, garantiza que cuando venga la próxima crisis España volverá a ser un paisaje después de la batalla. De nuevo, por culpa de un Gobierno socialista.

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