Centros de inmigrantes ilegales vacíos, calles llenas 

Centros de inmigrantes ilegales vacíos, calles llenas 

Conviene asumir que las migraciones tal vez sean uno de los fenómenos más complejos y de mayor importancia de nuestro tiempo. Es una problemática que necesita de soluciones eficaces, de largo alcance, que integren la diversidad de causas y consecuencias que orbitan en torno a este tema. Justo lo contrario es lo que hace Podemos en este asunto, donde –como siempre– instrumentaliza el dolor y el sufrimiento de las personas –en este caso, de los inmigrantes– para convertirlo en una palanca para alcanzar el poder. Lo de menos son los extranjeros, que acaban vagando por las calles, en una situación de ilegalidad que resulta propicia en extremo para acabar en las manos de las mafias y directamente en la pobreza.

Resulta igualmente lamentable que quien ha de tener especial esmero en luchar por el interés general de los españoles prefiera, en cambio, contentar a un partido de extrema izquierda populista del corte de Podemos. Si los Centros de Internamientos de Extranjeros –los famosos CIEs– permanecen al 40% de su capacidad, lo lógico será que estos edificios estén llenos. Por algo se han construido las instalaciones.

Además, conviene precisar un término la inmigración ilegal es, como su propio nombre indica, ilegal. Sin duda es un problema humanitario, pero también legal. Y saltarse la ley a la torera en ningún caso es la mejor forma para dar solución a un problema tan complejo. Especialmente preocupante resulta que este quebrantamiento de la ley venga desde las propias instancias gubernamentales, ralentizando el ritmo de las detenciones para que estos centros de internamiento permanezcan vacíos y las calles, en cambio, llenas. El imperio de la ley es uno de los principios básicos de nuestro Estado de Derecho. Debilitarlo, lejos de aportar soluciones, significa dar un paso hacia la anarquía, no hacia la solución de ningún problema. Y quizás sea esto lo que en el fondo quiere Podemos.

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