Un ataque ilegal a las autonomías para freírnos más a impuestos

Un ataque ilegal a las autonomías para freírnos más a impuestos
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Los ciudadanos podrán acusar a Pedro Sánchez de muchas cosas, pero no –llegados a este punto– de esconder sus intenciones. Su apuesta por los recursos de la demagogia para mantenerse en el poder ha sido descarada desde antes de ganar las elecciones generales. Uno de sus objetivos es elevar de forma masiva los impuestos que gravan las clases medias para, de este modo, ampliar las redes asistenciales –es decir; clientelares– del Estado, y que ello luego tenga su traslación en más votos. Poder, poder y poder. No rasquen en busca de argumentos más profundos. No hay mucho más.

La enésima prueba de que estas son sus intenciones lo descubrimos cuando Sánchez, que no tiene dificultad alguna en pactar con los independentistas, emprende, en cambio, el camino de la centralización de competencias cuando el actual modelo implica recaudar menos impuestos. La unidad territorial de España importa poco, pero el dominio fiscal del Estado sobre el territorio importa, y mucho.

Una de las medidas más exitosas de los ejecutivos autonómicos del Partido Popular, ya gobierne en solitario o en coalición con Ciudadanos y Vox, es la reducción del impuesto de Sucesiones, Donaciones y Patrimonio, cuyo pago genera enormes dificultades económicas a las familias españolas de rango medio y modesto. Hablamos de un gravamen que, tal y como está estructurado en nuestro país, sobrepasa de lejos las necesarias competencias de progresiva distribución de la riqueza, propias de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho, deriva hacia una criminalización y persecución de la propiedad privada.

Desconocemos si Sánchez, con su precario Gobierno en solitario, tendrá capacidad y tiempo para armonizar al alza los gravámenes en todas las regiones. Lo que sabemos es que tiene intención de ello. Ahora mismo la política española atraviesa un momento de tranquilidad, porque el PSOE necesita tiempo para trenzar sus alianzas de gobierno a nivel municipal, autonómico, nacional y europeo. No les llevará mucho tiempo. A lo sumo, un par de meses. Recuerden que tras la tempestad viene la calma, y que luego de la calma, viene de nuevo la tempestad.

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