Los ‘amigos’ de Estrasburgo parecen enemigos

Los ‘amigos’ de Estrasburgo parecen enemigos
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Con algunos amigos de la Unión Europea, España no necesita enemigos. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) vuelve a condenar a nuestro país por segunda vez en menos de un mes. Y de nuevo la incomprensión es unánime. Si en febrero la máxima autoridad jurídica continental obligaba a nuestro país a pagar 30.000 euros al asesino Igor Portu y 20.000 a su sosias Mattin Sarasola —responsables ambos del atentado de la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas en diciembre de 2006 que mató a dos personas e hirió a otras 20— ahora se descuelgan con otra sentencia incomprensible, ya que España tendrá pagar 9.000 euros a los dos radicales independentistas que quemaron la foto de los Reyes en 2007. 

El TEDH contradice de manera irresponsable el veredicto de los tribunales españoles y considera que quemar la foto del jefe del Estado no constituye delito, sino una forma de libertad de expresión. Curioso, cuanto menos, el concepto de “libertad de expresión” que tienen los componentes de dicho tribunal. Curioso y equivocado, porque es un claro caso de injurias contra la Corona —amén de que el modo de manifestación es nefasto—. Dicho tribunal considera que quemar las fotos forma parte del “pluralismo, tolerancia y amplitud de miras sin las cuales no hay una sociedad democrática”. Sociedades que se basan en la destrucción de imágenes y símbolos están más cerca de la anarquía que de una democracia. Un peligroso precedente si tenemos en cuenta el preocupante contexto de represión que los separatistas intentan instaurar en Cataluña desde hace años. Esta sentencia les dará munición propagandística. 

De hecho, el fugado de la justicia Carles Puigdemont ha demandado, con claro ánimo de violencia implícita, “hacer caer el régimen instalado en España”. España es —reconocida por los informes internacionales más prestigiosos— un Estado de Derecho de plenas garantías, pero sentencias como las del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo hace que personajes como Puigdemont se sientan legitimados para pronunciar ese tipo de barbaridades. Dislates declarativos que se extienden incluso al propio Congreso, donde la diputada de Compromís Marta Sortí ha citado al rapero Valtonyc para decir que el Rey “se pasa los derechos humanos por los cojones”. Esto es lo que consigue el TEDH con sus desvaríos. Sin ir más lejos, Reino Unido estuvo a punto de abandonar su jurisprudencia cuando impidieron extraditar a terroristas confesos como el yihadista Abu Qatada. Más que el máximo órgano jurídico de Europa, parece un grupo de amigos abonados al escándalo y que ahora tienen a España en su punto de mira.

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