El dinero siempre tiene miedo

El dinero siempre tiene miedo

Llevamos cerca de diez días con movimientos intensos en los mercados, tanto en volumen como en variaciones. La volatilidad parece haberse instalado tras haber estado desaparecida durante meses, cosa que tampoco es muy común. Tras los mensajes de la Fed, donde dejaba ver que podría haber varias subidas de los tipos de interés en Estados Unidos debido a un posible repunte de la inflación por la subida de salarios que comienza a darse, se desencadenaron los acontecimientos.

Así, los bonos a diez años del Tesoro americano vieron disparada su rentabilidad, originada por la bajada de su precio por el incremento de oferta de los mismos ante las futuras mayores rentabilidades previstas en el caso de que se plasme la subida de tipos. Del mismo modo, la renta variable anticipaba también en posible subida deshacía posiciones compradoras a la espera de poder hallar mejores instrumentos para lograr una mayor rentabilidad.

La caída intensa de Wall Street desató un pánico algo contenido, incrementado por las ventas que los robots realizan al llegar los valores a un cierto nivel, que contribuyó a acrecentar la caída de las bolsas. Europa trató de no verse contagiada, pero pese a algunas divergencias en la evolución de los índices, la caída también ha sido acusada. Ahora bien, hay que recordar que la bolsa venía de niveles de subida continuada durante meses, que había hecho que se situase en máximos históricos con una volatilidad muy pequeña, cosa, como digo, inusual. Por tanto, ni la alegría de hace unas semanas, ni el pánico de los últimos días.

Cautela, siempre cautela, es lo que hay que tener. El dinero siempre tiene miedo y en épocas de alta volatilidad como puede ser la que acaba de comenzar, más. No hay más que ver el llamado “índice del miedo” —el VIX— que muestra la volatilidad y que creció, en un único día, de manera exponencial y vertical. La prudencia debe ser siempre el elemento que guíe al inversor, especialmente al pequeño inversor, que nunca debe invertir aquello que necesite, nunca debe dejarse arrastrar por euforias que le lleven a comprar en picos muy elevados —instantes antes de que las ventas puedan desplomar un valor— y nunca debe invertir en algo que no comprenda. Si el vaivén actual es algo pasajero o si se trata de un cambio de tendencia, todavía no se sabe. No obstante, los datos macro son suficientemente buenos como para que no se produzca un descalabro más allá de una mera corrección, pero nunca sabemos por dónde puede ir el mercado. En cualquier caso, prudencia, calma y mucha cautela.

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