Hecha la ley, se acabaron las trampas

Hecha la ley, se acabaron las trampas

La regulación de los lobbies requiere de un gran acuerdo de Estado. Por ello es importante que Ciudadanos se haya sumado a la iniciativa del Gobierno del mismo modo que debería hacerlo el Partido Socialista. Esta medida es de capital importancia para evitar el tráfico de influencias y la corrupción. Hasta ahora, las actividades de consultoras, asociaciones y otros grupos de poder no tenían que rendir cuentas ante el Estado. Esto favorecía que, desde las instituciones públicas que representan a todos los españoles, se pudiera dar un trato de favor a ciertas empresas e intereses privados. Algo que choca de manera frontal con lo que debe ser cualquier democracia que se precie. La actividad de un lobby siempre debe estar sujeta a una regulación. Una vez hecha la ley, se acabarán tanto las trampas como las suspicacias que llevan aparejadas.

Cuando se materialice esta iniciativa gubernamental, España se pondrá al mismo nivel de naciones que cuentan con una larga tradición democrática  como es el caso de Reino Unido o Estados Unidos. En ambas, el control a los lobbies es exhaustivo. Entre otras cosas porque el nivel democrático es muy alto y justamente a ese nivel debemos aspirar para seguir progresando como país. En estos tiempos donde la sociedad es un gran escaparate, la transparencia en la interacción entre el Gobierno, los legisladores y ciertos grupos con intereses tiene que ser total. Es la única manera de demostrarle a los ciudadanos que pueden confiar en sus representantes. Algo esencial, más si cabe tras superar una profunda crisis económica que, de alguna manera, también ha supuesto una profunda crisis de confianza.

Por todo ello, el registro público que quiere crear el Gobierno se antoja imprescindible. Una democracia sana, al igual que la mujer del César, ha de serlo, pero también parecerlo. Para ello, hay que endurecer los castigos para quien se salte dicha regulación. En ese sentido, tendrá mucho que decir el Ministerio de Justicia. De su labor dependerá que las grandes corporaciones no estén tentadas de soslayar el control del Ejecutivo. Asemejarnos a Estados Unidos —pioneros en este campo desde 1995— o Reino Unido es una buena noticia para el sistema que nos articula como país.

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