Opinión

TV3 se expande a la Comunidad Valenciana: À

TV3 se expande a la Comunidad Valenciana: À
0 Comentar

Pocas formas más diligentes de propagar el odio y la patraña que grabarlos en la mente lúdicamente. Con sutileza o con grandilocuencia. Esta ha sido la tarea principal de TV3, Cataluña Radio y el resto de los medios sostenidos con dinero público y enraizados en Cataluña y la Comunidad Valenciana sobre todo desde la última década: servir la violencia mediática en el salón con los peanuts y la birra. La función de los medios públicos catalanes es la de convertir la democracia de Otegi y del asesino de Bultó en acervo cultural, comunitario y genético que debe meterse hasta dentro del moisés de la niña para la constitución de la nueva República. Pero TV3 no es un instrumento de propaganda exclusivamente. TV3 es un poder que recluta a niños y adolescentes para la revolución contra el Estado opresor mientras deambula por la fina línea de la violencia infantil con la obscenidad de un pedófilo cuando habla a los más pequeños de “presos políticos”. Y los encargados del cometido son plantel de nacionalistas que pasan por caja como tertulianos o presentadores de exterroristas mientras el sector mediático encarece las condiciones de trabajo de periodistas honrados.

TV3 es la estrella de todo ese emporio de extorsión en el que se incluyen medios comprados por el poder para repetir las consignas procesistas de la Generalidad a cambio de más dinero, pero en el kit de recreo de la nueva raza catalana entran muchas más de siete televisiones, seis radios y más de 88 medios digitales absolutamente deficitarios que, además de premiar a sus correligionarios, han dilapidado en el proceso rupturista más de 311 millones de euros a costa del dinero de la clase trabajadora víctima de inspecciones de trabajo a la que le han levantado actas por pasarse un solo euro del salario mínimo interprofesional. Y los nuevos ricos de las rotativas de TV3, Cataluña Radio y el Grupo Godó que resistían a las consignas separatistas dejaron de ser periodistas el día en que decidieron convertirse en los pistoleros mediáticos de Puigdemont. El día que decidieron mancillar su profesión con todo tipo de engaños y mentiras a los medios españoles y extranjeros en 1-O y el 10-O.

Este es el entramado de extorsión que el PSOE de Sánchez y el PSC de Iceta se negaron a intervenir como condición sine qua non para apoyar el artículo 155 del Gobierno de la nación sobre Cataluña. ¿Pero cómo iba el PSOE a apoyar la intervención de TV3 si en la Comunidad Valenciana está abriendo su apéndice para dar cobertura eficaz a su objetivo supremo por encima de la consecución de la independencia, los països catalans? En pleno proceso asimilacionista catalán la nueva televisión pública valenciana catapultada por Chimo Puig, presidente de la Comunidad Valenciana desde 2015 gracias a los votos de Compromís, forma parte del levantamiento de las nuevas estructuras del Estado propio catalán cuando el Gobierno nacional acaba de darse cuenta de que el Leviatán propagandístico del separatismo es justo el monstruo que más peligroso e indemne de su intervención en Cataluña. La inyección económica de esta nueva televisión pública procede de Acció Cultural del País Valenciano, la sede de la ANC en Valencia a la que Puig dotó de 60.000 euros, sólo en 2016, y cuyo proceso lleva la agencia de medios del hermano y el hijo del propio presidente de la Generalidad Valenciana.

Su nombre será À Punt en honor al eslogan del independentismo catalán en las últimas Diadas. Incluso la grafía ‘À’ coincide con un logotipo empleado en la “Nueva Vía” catalana, y su directora, Empar Marco fue elegida en un proceso absolutamente irregular por ser una agente política proveniente de TV3 y azote profesional de las burlas prodigadas contra la ex alcaldesa de Valencia Barberá. À Punt es ya la nueva TV3 al servicio de la ruptura nacional y los valencianos lo denunciaremos todos los días mientras alguien o algo más lo remedie.

Últimas noticias

Lo más vendido