Opinión

Industrias y andanzas del joven Froilán

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El artista anteriormente conocido como Froilán se nos hace mayor. Pipe, que es como prefiere que le llamen, acaba de cumplir 19 años estrenando graduado en el Blue Ridge, uno de los internados más pijos de Estados Unidos. Es verdad que uno no confía demasiado en las dotes intelectuales del muchacho, y leyendo algún que otro artículo recientemente publicado parece que Felipe Juan Froilán de Todos los Santos ha tenido que someterse a los 12 trabajos de Hércules para aprobar —aleluya, hermanos— el high school que dirían por América, que traducido al lenguaje de andar por casa viene a ser que Froilán ha superado el instituto con poco más de un cinco raspado.

Al menos el Blue Ridge nos ha deleitado con unas jugosas imágenes de la graduación: bastante pompa y circunstancia, una realización televisiva digna de la SuperBowl, medios que no falten, que para eso hemos pagado 45.000 euros por cada curso que nuestro Pipe ha pasado allí. En la web del colegio aparecen los muchachos recibiendo el diploma junto a la bandera yanqui para después ir todos a bañarse al lago del colegio; vemos cómo Froilán retoza en el agua sin siquiera haberse quitado la ropa —qué campechanía, ¿a quién habrá salido?— y al momento sale con su camisita blanca empapada y se pone a fumarse un puro con sus compañeros. “That’s life”, parece decir el joven Borbón.

Qué pena que este excelente material haya caído en mis manos y no en las de García Berlanga, que en paz descanse el buen hombre: sin duda él habría sacado oro de un personaje como Froilán y sus estelares momentos, sus peinetas a la prensa, sus broncas a las puertas de las discotecas —marcando territorio, como buen Borbón—, su afición por las corridas de toros y por las escopetas. Ay, las escopetas, qué disgustos nos dan en este país; tan pronto Fraga plomea por error el trasero de Carmen Franco como que se dispara un arma en un inocente juego de hermanitos. Froilán sabe que las armas no las carga el diablo, en todo caso las carga papá —o uno mismo—, lo que ocurre es que con trece años te puedes pegar un tiro en el pie, es lo más normal del mundo. Y puede que hasta lleven a tu padre delante de una jueza, que archivará la causa por ser vos quien sois, Su Excelencia, y así papá puede irse tranquilo a comer a Horcher.

Ahora Froilán pasará a hacer ADE en una universidad americana con sede en la Calle Velázquez de Madrid, donde cada curso sale por no menos de 20.000 euros, que pagan sus regios abuelos, es decir, todos nosotros. Dentro de unos años lo tendremos haciendo bulto en algún consejo de administración, así funciona el cotarro. Supongo que no pretenderán encima que creamos que lo de Pipe y su progresión con todos los honores tiene un enorme mérito. Mérito el del sastre que le cose los trajes a Marichalar, ahí sí que me quito el sombrero. Después de todo esto, lo que me queda claro es que invertir tanto dinero en la educación de este muchacho, que hubiera sido un monarca excéntrico como el que más, está siendo menos provechoso que comprarle una escoba a un tuareg. A ver con qué cara le digo yo a mis hijos que con esfuerzo y dedicación pueden llegar a ser lo que ellos quieran. Mejor que se lo explique Froilán.

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