Editoriales

Jugada maestra del Gobierno

Pocas veces una simple invitación ha dejado tan en evidencia a aquéllos que tratan de utilizar las instituciones para subvertir la legalidad. Las Cortes como escenario y la palabra como arma y oportunidad: democracia pura. El Gobierno de España —Soraya Sáenz de Santamaría mediante— ha desmontado con su propuesta la mentira que supone el proyecto de los golpistas catalanes. La vicepresidenta abre la Cámara Baja de par en par y Carles Puigdemont recula en tablas. Lo nunca visto. Prefiere venir a Madrid de la mano de Manuela Carmena y dar un pregón en el desierto de la nada a defender su referéndum en el único lugar donde realmente corresponde: la sede de la soberanía nacional. Hasta Juan José Ibarretxe fue más valiente a pesar de que entonces el contexto para su “plan” era mucho más difícil que el que hubiera encontrado Puigdemont hoy en día. Al menos, el presidente de la Generalitat contaría con el apoyo kamikaze de Podemos y sus confluencias, además del resto de fuerzas nacionalistas.

No obstante, el catalán ha renunciado al único cauce posible para tratar de convencer a sus señorías de efectuar una reforma constitucional. Su ridículo resonará durante mucho tiempo tras huir con el silencio como única respuesta. Los españoles han ganado un debate esencial antes incluso de celebrarse. El miedo escénico al Parlamento ha podido con un proyecto basado en la nada intelectual y en el humo propagandístico. El Ejecutivo culmina una jugada maestra. Antes de que termine la jornada, el presidente de la Generalitat había dicho “no” a explicarse delante de los ciudadanos. Reconoce así que no hay nada más allá de ese sempiterno victimismo que adereza el discurso de los independentistas catalanes desde los tiempos del 3%. ¿Qué podrán decir ahora sobre la predisposición a dialogar por parte de Madrid? ¿Cómo justificarán la celebración del referéndum si ni siquiera están dispuestos a presentarlo donde corresponde? Después de este viernes, el viaje a ninguna parte de los que quieren romper el país frena en seco. España gana por KO técnico.