Un horizonte económico cada vez más complicado

Un horizonte económico cada vez más complicado

Esta situación económica que atravesamos ya la hemos vivido anteriormente. El Gobierno no reconocía que la economía comenzó su desaceleración, con la construcción entonces de avanzadilla, en junio de 2006. El Gobierno tampoco reconocía en agosto de 2007 que esa desaceleración ya era más profunda y que el problema financiero originado por las hipotecas basura afectaban a toda la economía, también a la española.

Y tampoco reconocía el Gobierno, cuando el paro comenzó a aumentar en el mes de diciembre de 2007, que el deterioro económico comenzaba a llegar al mercado laboral. No reconocía ningún empeoramiento de la situación económica. Ahora, tampoco lo hace. Es más, aprovecha la estacionalidad de los datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social del mes de abril, que incorporan este año la Semana Santa, para afirmar que la economía crece robustamente y que no hay ningún problema. Tratan de reafirmarse en su convencimiento al repetir, una y otra vez, que la Comisión Europea muestra un crecimiento de la economía española superior al de la media de la eurozona o al del conjunto de la Unión Europea.

Sin embargo, se olvidan de un hecho: nadie dice que la economía española esté en recesión o que atravesemos una situación de hundimiento económico, porque no es así, aunque sólo sea porque en diez meses es casi imposible estropear una economía que estaba ya lanzada. Lo que olvidan, posiblemente de manera intencionada, es que la economía está desacelerándose de manera clara, pese a que algún dato pueda mostrar un pequeño repunte por la estacionalidad.

Es un hecho que en el segundo trimestre de 2018 llegaron menos inversiones extranjeras, concretamente 11.562 millones menos que el volumen que llegaba en el segundo trimestre de 2018, al acceder Sánchez al Gobierno. También es un hecho que se perdieron casi 205.000 puestos de trabajo el mes en el que se implantó la subida del 22,3% en el salario mínimo interprofesional. Asimismo, es un hecho que la disolución de empresas es ahora un 21,7% mayor que cuando llegó Sánchez. Es un hecho también que la cifra de negocios del sector servicios es 9,5 puntos menor que al producirse la moción de censura, como es un hecho que respecto a mayo de 2018 la cifra de negocios de la industria es 10,1 puntos menor.

Y un hecho es también que esa desaceleración se está trasladando ya, incluso, al mercado laboral: en el segundo trimestre de 2018, se creaban 469.900 empleos; en el tercer trimestre de 2018, ya sólo se creaban 183.900 puestos de trabajo; en el cuarto trimestre de 2018, la creación de empleo se quedaba ya en 36.600 empleos; y en el último trimestre, que es el primero de 2019, se han destruido 93.400 puestos de trabajo.

Eso, desgraciadamente, ocurre. Al igual que en diciembre de 2007, cuando comenzó a crecer el paro, el Gobierno niega la realidad. Lo que sucede es que todo esto todavía no se percibe, motivo por el que muchas personas consideran que es alarmista alertar del deterioro de dicha situación, pero la realidad es que sería irresponsable no advertir de ello. Podemos evitar que el deterioro económico sea tan intenso como fue a partir de 2007 y durante casi una década, y que se quede sólo en una desaceleración normal del ciclo, pero para lograrlo hay que hacer reformas profundas, que agilicen la  economía, ser austeros en el gasto y no subir los impuestos y, en la medida  de lo posible, bajarlos. Sin embargo, el Gobierno anuncia un programa de estabilidad donde aumenta el gasto, sube de manera importante los impuestos y deja ver que el intervencionismo en la economía aumentará.

La última ocasión en que sucedió eso que pretende hacer ahora el Gobierno  fue en 2007. Los resultados que consiguió son conocidos por todos: una importante recesión económica, seis millones de parados, más de tres millones y medio de empleos destruidos, un déficit del 10% del PIB, una deuda que se dobló en cuatro años y una crisis tremenda. Por eso, al vivir de nuevo una situación parecida y ver que el Gobierno apuesta por aquellas recetas de 2007-2008, el horizonte económico que se presenta es complicado y muy preocupante.

José María Rotellar
Profesor de la UFV, del CES Cardenal Cisneros y del Trinity College

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