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El hielo en Mercurio a más de 400 grados

Existen algunas curiosidades sorprendentes en el espacio. ¿Es posible que la temperatura en mercurio sea de más de 400 grados y haya hielo?

El hielo en Mercurio
Formación de hielo en Mercurio

Es lógico pensar que los planetas alejados del sol sean muy fríos. Lo increíble es descubrir que hay hielo en Mercurio, una esfera cuya temperatura puede llegar a 400 ºC durante el día. Por paradójico que parezca, la cercanía con el astro rey es la clave para que se dé esta situación. Las imágenes de radar de la sonda Messenger de la NASA mostraron enormes bolsas de líquidos en estado sólido en los cráteres de los polos ‘mercurianos’. De acuerdo a estudios científicos recientes, hay varios factores que favorecen su producción. De hecho, plantean que se trata de un fenómeno de química básica.

Las altas temperaturas son superficiales. En lo profundo de sus cráteres desciende hasta los –200 ºC, un impresionante contraste que se debe a la permanente oscuridad de esas fosas. Su existencia es producto de una micro oblicuidad de su elíptica y a que no están en el anclaje de marea. Esto quiere decir que la rotación sobre sí mismo y alrededor del sol no son iguales.

Cuál es el papel del sol en este fenómeno

Es precisamente la combinación entre el contraste de las temperaturas y la presencia de cráteres lo que juega un papel importante. Actúan como facilitadores químicos en la formación de hielo en Mercurio. Así mismo, la superficie de este planeta está enriquecida con minerales que contienen grupos hidroxilos. El mecanismo se dispara gracias al inmenso calor, los vientos solares, la débil atmósfera de este cuerpo esférico y su fuerte magnetosfera. Hielo en Mercurio

Se genera un proceso que libera a estos grupos hidroxilos, desencadenando la producción de moléculas de agua e hidrógeno. De igual forma, se descubrió que durante estos eventos se forman moléculas orgánicas. Cuando empiezan a desplazarse por la superficie, un grupo de estas se evapora. El resto mantiene su recorrido, hasta llegar a los hoyos polares. Por último, la poca atmósfera no cuenta con corrientes de aire que modifiquen este mecanismo.

Como es ‘natural’ ante la ausencia de los rayos solares la temperatura en estas fosas es gélida. Allí, entre la oscuridad, se forman los inmensos bloques de ‘granizo’, los cuales están allí de forma permanente. Aunque por el momento no hay forma exacta de saberlo, se estima que en Mercurio hay unos tres billones de toneladas de hielo. Una cantidad mucho mayor a la que hay sobre la Luna, por ejemplo.

¿Hay agua en Mercurio?

El hielo en Mercurio forma unos de los mayores depósitos del Sistema Solar Interno, fuera de Marte y la Tierra. En especial en su polo norte, de acuerdo a las observaciones del radiotelescopio de Arecibo hechas en 1991. Ya la sonda Mariner 10 en 1974, indicó la posibilidad de su existencia. Sin embargo, fueron los datos del altímetro láser MLA y la cámara MDIS de misiones posteriores las que ratificaron su existencia.

El agua producida tiene, en su mayor parte, un origen externo. Se estima que al menos el 90% es introducida por asteroides, mientras que el 10% restante se genera gracias a los minerales que ‘habitan’ dentro del planeta.

El proceso de transformación del hidroxilo ha permitido a los científicos hacer extrapolaciones. Los ha llevado a pensar que podría ayudar a explicar la formación de hielo en muchos asteroides. Objetos espaciales que carecen de atmósfera.Hielo en Mercurio

Negro: el color del hielo en mercurio

El misterio del hielo negro está en su composición. Las ‘culpas’ se las reparten entre el regolito y otras sustancias orgánicas de color oscuro que, además de su coloración, evitan su sublimación. Es decir, que los líquidos se derritan y se evaporen. Todo comienza con el intercambio que sucede corrientemente en el espacio. En cada impacto, los asteroides carbonásemos ceden hielos, agua, amoníaco, metano y dióxido de carbono a la masa de este planeta.

Las tonalidades particulares también se deben a que contiene muchas sustancias orgánicas que se producen mediante ionización. Los iones energéticos, tales como los protones del viento solar, más la acción de rayos cósmicos, interactúan fuertemente con la magnetosfera de Mercurio. Se forman principalmente aldehídos, cetonas, alcoholes, aminas y ácidos grasos o cianatos. Constituyen sustancias complejas de un tamaño apreciable.

Una vez ionizados, son capturados y dispersados por las líneas de campo magnético. Estas los direccionan hacia los polos, donde son depositados en el fondo frío de los cráteres. De esta forma es como el extremo norte de este pequeño planeta se convirtió en la reserva más importante de agua en las proximidades al sol.

Sencillamente increíble

Estos descubrimientos respecto a lo que sucede en el resto de los planetas que conforman nuestro sistema, no solo son importantes. Son impactantes.  Y si aún no sabemos todo lo que hay dentro de la esfera terrestre, la situación al hablar del espacio exterior es mucho más dramática. Eso sí, en caso que decidamos en algún momento colonizar Mercurio, ya se sabe que contamos con agua y oxígeno. Lo cual es una buena noticia.

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