Descubrimientos

El fotófono y el teléfono

En el origen del teléfono, hay otra tecnología de la época también conectada, la del fotófono. ¿En qué se diferenciaban ambos aparatos? Aquí te lo contamos.

Origen teléfono
El origen de la comunicación

La invención del teléfono supuso un antes y un después en la comunicación humana. No solo por facilitar las interacciones entre personas en diferentes puntos del mundo, sino también por abrir las puertas a otras innovaciones. Sin embargo, los teléfonos no fueron los únicos dispositivos creados en la intención de optimizar las comunicaciones y la aviación. El mismo Alexander Graham Bell lanzaría otros descubrimientos, y uno de los más promisores, en su opinión, sería el fotófono, que permitiría hacer llamadas de voz a través de la luz. Pero, ¿por qué no ha llegado este invento a nuestros tiempos? A continuación, hablaremos sobre esta y otras curiosidades sobre el fotófono y el teléfono.

¿Qué era el fotófono y cómo funcionaba?

En términos sencillos, el fotófono era un dispositivo que permitía la transmisión de sonido por medio de emisiones de luz. Se considera que fue inventado en 1880 por Alexander Graham Bell, contando también con la colaboración de Charles S. Tainter, reconocido inventor, ingeniero y fabricante de artículos científicos estadunidense.

Este dispositivo incorporaba celdas sensibles a la luz fabricadas con cristal de selenio, cuya resistencia eléctrica varia inversamente con la iluminación. Su funcionamiento se basaba en modular una emisión de luz directamente al receptor, que estaba hecho precisamente de selenio. A este receptor se conectaba un teléfono, que permitía oír el mensaje “enviado” a través de la luz.

La idea no era totalmente nueva y las propiedades del selenio habrían sido descubiertas ya en 1817. No obstante, Bell y Tainter serían los primeros en realizar experimentos exitosos. Y para lograrlo, compusieron el fotófono en dos partes fundamentales, como veremos a continuación.Origen del teléfono

Estructura y mecanismo del fotófono

  1. El emisor: un poderoso haz de luz rebotaba contra un espejo, que apuntaba hacia otro espejo oscilante, el cual, a su vez, vibraba en respuesta a la emisión del luz generada por el emisor. De esta manera, cuando la luz del sol se proyectaba sobre el espejo oscilante, las vibraciones del sonido (de la voz de quien hablaba) se superponían con el haz de luz reflejado.
  2. El receptor: la señal modulada en forma de luz que partía del espejo oscilante, se dirigía hacia el receptor fabricado en selenio. Por sus propiedades, este material permitía convertir la energía lumínica en voltaje, la cual era enviada al teléfono, que transforma la corriente eléctrica en audio.

Graham Bell estaba convencido de que el fotófono sería su invento más prometedor. De hecho, de las 30 patentes otorgadas a su nombre (18 individuales y 12 en diferentes colaboraciones), cuatro fueron para este dispositivo. Y poco antes de fallecer, en 1922, Bell volvería a reafirmar en entrevista con un reportero que consideraba el fotófono un logro más importante que el teléfono.

Entonces, ¿por qué no ha llegado el fotófono a los tiempos actuales?Orígenes de la comunicación

A pesar de haber patentado el fotófono a fines de 1880, Graham Bell no pudo dar continuidad a sus investigaciones. En gran parte, ello ocurrió debido a que las comunicaciones seguían siendo pobres, y el teléfono, como un dispositivo de funcionamiento algo menos complejo y más sencillo de poner en práctica, ya lograba abarcar la demanda comunicacional existente.

Solo a principios del siglo XX, la idea sería rescatada en experimentos austriacos y alemanes, ganando finalmente aplicaciones prácticas. Durante la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, se construirían moduladores de espejos vibratorios (1916), y el selenio sería remplazado por un elemento de mayor sensibilidad a la radiación infrarroja, la molibdenita. 

El fotófono también serviría de base para desarrollos mucho más actuales, como en el caso de las comunicaciones a través de fibra óptica. En la actualidad, este sistema permite optimizar la velocidad y conservar la integridad en la transmisión de grandes cantidades de información en formatos de voz, imagen y sonido.

Curiosamente, aunque Bell y Tainter hayan realizado uno de los primeros experimentos de comunicación inalámbrica, el fotófono no estuvo directamente relacionado con la invención de los teléfonos móviles.

El fotófono y el teléfono: similitudes y diferencias

Como es bien sabido, Graham Bell entra para la historia como el “padre de la telefonía”. No obstante, la creación del teléfono se atribuye al italiano Antonio Meucci, quien presentaría su invento en 1860, 16 años antes de que Bell lograra la patente del teléfono en Estados Unidos.

De todas formas, sería la compañía Bell Telephone, fundada en 1877, que impulsaría la rápida implementación de los teléfonos en la sociedad. Además de seguir invirtiendo en el desarrollo de otros dispositivos de comunicación. Lo que permitiría el surgimiento del fotófono, con un propósito bastante similar al teléfono, pero de funcionamiento y estructura algo bastante distintos.

El teléfono y el telégrafo

El teléfono nace, en definitiva, como una evolución del telégrafo (de hecho, en sus comienzos, era conocido como “telégrafo parlante”). Pero con la enorme diferencia de no limitarse a la transmisión de pulsaciones, posibilitando el envío de audio y sonido. Para hacer ello, su estructura se basaba en un emisor y otro receptor, que estaban comunicados a través de un cable de cobre.

Al igual que su antecesor, el fotófono también estaba conformado por un emisor y un receptor, pero estos no necesitaban están unidos por cables, ya que la transmisión de la información se hacía a través de la luz. Precisamente por ello, se puede considerarlo uno de los primeros dispositivos de comunicación inalámbrica a ser patentado y experimentado con éxito en el mundo.

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