Naturaleza

¿Cómo ha evolucionado la naturaleza en África?

La evolución de la naturaleza sigue algunos parámetros diferentes en regiones del mundo. ¿Cómo ha evolucionado la naturaleza en África?

Naturaleza en África
Evolución de la naturaleza en África

El continente africano es la cuna de nuestros ancestros; allí surgieron los primeros homínidos hace unos 6 millones de años. Así mismo, la existencia humana es tan solo un ejemplo de la riquísima biodiversidad de sus ecosistemas. Más allá de los estereotipos, la naturaleza en África no deja de deslumbrar con sus múltiples paisajes y formas de vida. Desde selvas tropicales y regiones montañosas con grandes lagos, hasta extensos desiertos y sabanas. No obstante, la explotación extranjera y el desarrollo económico local han supuesto un gravísimo impacto ambiental. En la actualidad, África se ha convertido en uno de los continentes más vulnerables al cambio climático.

Desarrollo económico y naturaleza en Asia

La enorme biodiversidad hace que África sea uno de los continentes con mayor disponibilidad de recursos naturales y bienes ambientales. Históricamente, su potencial productivo ha despertado el interés de navegantes, exploradores y emprendedores extranjeros en búsqueda de materias primas.

La apropiación y el uso de las riquezas naturales ha sido, sin dudas, uno de los aspectos centrales para la industrialización y el crecimiento de las ciudades. No obstante, las prácticas de explotación indiscriminada, combinadas a la ausencia de una correcta gestión de residuos y control de emisiones, han dejado un rastro de devastación en los ecosistemas africanos.

Por ello, no es posible pensar sobre la evolución de la naturaleza en África sin tener en cuenta la intervención humana. O, mejor dicho, el impacto del avance del hombre y sus actividades productivas sobre los hábitats naturales.Selva africana

Extracción de petróleo y gas: una de las mayores amenazas a la naturaleza en África

Las extracciones indiscriminadas de petróleo y gas significan una de las mayores amenazas a la biodiversidad africana. Los efectos dañinos de sus métodos poco ecológicos contaminan las aguas, el suelo y el aire. Pero, además, ponen en riesgo la supervivencia de miles de especies autóctonas y repercuten negativamente en la salud humana.

El Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación de la UNEP, ha evaluado más de 500 empresas de esta industria que operan en África. Sus resultados revelan que alrededor de 30% de los territorios negociados para la explotación de gas y petróleo se sitúan en áreas de biodiversidad protegida. Y las regiones costeras son particularmente vulnerables, al estar más expuestas a las actuales y futuras explotaciones de estos recursos energéticos.

La situación, actualmente, es más alarmante, en países como Zambia, Somalia, Sudán del Sur, Malawi y Djibouti. No obstante, el impacto ambiental se extiende rápidamente y ya afecta a centenas de comunidades africanas.

En el Delta del Níger, por ejemplo, se queman no menos de 2 billones de pies cúbicos de gas, lanzando una enorme cantidad de gases de efecto invernadero y agentes tóxicos en la atmosfera. Ya en Nigeria, la quema de residuos de esta industria está afectando el sistema respiratorio de la población local.

El cambio climático pone en riesgo los ecosistemas y la población africana

Todas las ciudades y comunidades que se sitúan cerca de las aéreas de explotación gasífera y/o petrolera, sufren las consecuencias de la contaminación del aire. Y una de las consecuencias más inmediatas es el incremento de la incidencia de patologías como asma, bronquitis y cáncer.

Las elevadas emisiones también sirven de motor para el calentamiento global. Desde la década de 70, las sequias se vienen intensificando en diferentes puntos del continente, y algunas regiones ya se desertificaron. En consecuencia, las fuentes de agua para los animales, plantas y la población escasean, y las actividades agrícolas se inviabilizan.

El aumento de la temperatura y la escasez de lluvias están alterando la estructura y dinámica de vida de la naturaleza en África. Bosques, sabanas y pastizales están amenazados, pues a cada año se van transformando en zonas más áridas y hostiles. Por otro lado, el nivel del mar se ascenderá en otras regiones, impactando no solo en los ecosistemas, sino también en las comunidades que allí residan.

El agua y los suelos también sufren las repercusiones del cambio climático. Las lluvias acidas se vuelven cada vez más intensas y frecuentes, alterando la composición del suelo, inhabilitando las tierras fértiles, y poniendo en riesgo la biodiversidad de la naturaleza en África.

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